Tras la publicación del video, la Justicia y Asuntos Internos evalúan la versión policial
La Fiscal ordenó secuestrar al arma con la que el efectivo Marcos Prado disparó al rostro de Roberto “Xuxa” César y por el que el joven de 32 años perdió el ojo. César aseguró que está arrepentido de haber salido esa madrugada a la calle cuando Julián Parera destrozó su auto. El otro joven permanece internado y evoluciona favorablemente.
Las imágenes y el sonido que pueden apreciarse en el video que un vecino grabó con su celular son elocuentes: el efectivo policial identificado como Marcos Prado disparó con postas de goma a la cabeza de Roberto “Xuxa” César en la madrugada del 9 de julio pasado, cuando la víctima había apuñalado a Julián Parera, quien minutos antes había agredido su casa y auto, luego de que ambos se pelearan en un boliche del centro de la ciudad.
El sonido de las balas todavía resuena y las autoridades policiales procuran que el accionar de un agente no envuelva al resto de la institución. Así lo expresó el propio titular de la Bonaerense en San Pedro, luego de que los medios dieran a conocer las imágenes.
Roberto César perdió el ojo y ayer viajó para que evalúen si estaba en condiciones de que le colocaran un conformador de ojo para en seis semanas implantarle la prótesis con la que se lo verá de ahora en más, a pesar de que él todavía parece no haber tomado dimensión de lo que ello significa. “Me dejaron discapacitado”, dice aunque agrega: “No caí. Me veo el ojo a la miseria, la veo a mi vieja cómo llora cuando me cura, pero no caí”.
La Fiscal Gabriela Ates ordenó y fue ella misma a secuestrar el arma que usó el policía Prado esa madrugada para disparar sobre César, quien solicitó los servicios legales del abogado Hugo Lima (h), que analizaba el expediente para saber si acepta, aunque públicamente ya cuestionó el accionar del agente de seguridad.
César tuvo que ir a San Nicolás para que lo revisara un médico de la Fiscalía General, quien le tomó fotografías para anexar al expediente, donde se da cuenta de las heridas recibidas no sólo en el ojo, la boca y el cuello, sino también en los glúteos. Por debajo de esa zona, ninguna lesión.
“Estoy arrepentido”
Roberto César relató a La Opinión que nunca quiso herir a nadie y que salió armado “para ver si se asustaban”. Aseguró estar “arrepentido” y todavía se pregunta qué lo motivó a salir de su casa.
“No sé porqué salí, por miedo, por tratar de cuidar lo que es tuyo, son esos minutos… hoy me pregunto para qué salí, no sé por qué, el instinto. Hoy me lo volvés a preguntar y me meto debajo de la cama”, dijo.
Julián Parera, el joven de 24 años, permanece internado en el Hospital, donde fue intervenido quirúrgicamente tras recibir al menos dos puntazos en el abdomen, uno de los cuales perforó su intestino.
Si bien evoluciona favorablemente, su internación obedece a la necesidad de estabilizar su organismo, luego de las heridas y mientras se recupera de la operación.
“El está en una clínica, yo estoy con un ojo menos”, dijo con resignación su agresor. “Yo hubiese pagado por cortar a un chico, pero no tiene por qué venir a sacarme un ojo. Si yo lo tengo que pagar lo pagaré, me equivoqué; cometí un error, pero no tiene derecho el policía a hacerme lo que me hizo”, aseguró.
“Mucho Rambo”
Sobre el accionar de la policía, relató que el que le había tomado declaración lo “trató bien” pero que mientras hablaba con él, “se bajó el otro loquito sin decir palabra y me metió tres tiros”.
“Debe haber visto mucho Rambo, Policías en acción, qué se yo”, ironizó y se apoyó en el video que le da la razón: “Se ve: no hay ninguna discusión, nada, no ataco a la policía”.
“Xuxa” también quiso diferenciar la actitud del efectivo Marcos Prado de la del resto de la institución: “No juzgo a la Policía. Estoy juzgando al policía, a ese”. Sin dudar, sostuvo: ”Yo el ojo no lo recupero más, me arruinaron la vida”.
La otra cara
Mientras Julián Parera se recupera en el hospital, su familia decidió dar su versión de lo que sucedió esa noche, que terminó con este joven de 24 años apuñalado, un auto destrozado y el otro joven sin un ojo.
La encargada de hacerlo fue su sobrina, Anabela Corvalán, quien relató lo que sucedió antes de que Parera fuera a la casa del otro a agredir el auto. “Roberto César me pegó a mí”, aseguró la joven.
Corvalán indicó que formalizó una denuncia en la comisaría por lo que sucedió afuera del boliche. “Ellos me agredieron a mí sin saber por qué, me mandaron un mensaje que decía que habían discutido con mi tío. Hay muchos testigos, los de la remisería, los de seguridad del boliche. Me pegó”, dijo.
También, señaló que en Almafuerte al 300, donde sucedieron los hechos violentos, además de Julián Parera estuvo José, hermano de ese joven.
“La Ford blanca es de mi tío José, que en el video se lo ve que lo va a socorrer. Cuando se le corta el acelerador, choca el auto”, dijo sobre lo que sucedió con el Volkswagen Golf de “Xuxa”.

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