Tras la polémica por volantes con la leyenda “saqueos en diciembre”, Militancia para la Victoria emitió una aclaración
La agrupación a la que pertence la concejala electa por Unidad Ciudadana Soledad Llull emitió este sábado un comunicado en el que se refieren a la polémica suscitada por los volantes que distribuyó la Multisectorial San Pedro, en la que, bajo el título "¡Alerta sampedrinos! Saqueos en diciembre", daban cuenta de su posición contra la reforma previsional impulsada por el Gobierno nacional y aprobada en el Congreso. Sin hacer alusiones directas, cuestionan el tratamiento periodístico de la acción política que protagonizaron.
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Esta semana, volantes firmados por la Multisectorial San Pedro, conformada por diversas organizaciones sociales y políticas opositoras fueron centro de polémica a raíz del título "¡Alerta sampedrinos! Saqueos en diciembre", con el que presentaban un análisis contra la reforma previsional propuesta por el Gobierno de Mauricio Macri y aprobada en el Congreso, en medio de disturbios y represión por parte de las fuerzas de seguridad.
Esa segunda acción política de la Mulisectorial -la primera fue un comunicado acerca de su conformación- fue seguida este sábado por un texto en el que cuestionan el tratamiento periodístico -sin hacer alusión a qué medios o publicaciones se refieren-, por considerar que estuvo "centrado más en el vocablo que en el mensaje general", en relación al uso de la palabra "saqueo".
El miércoles pasado, La Opinión publicó una nota bajo el título "Concejala de Unidad Ciudadana pegó carteles que advierten 'saqueos en diciembre'", en el que se detalló el contenido del volante distribuido por la Multisectorial San Pedro.
Este sábado, la agrupación Militancia para la Victoria, a la que pertenece la concejala recientemente asumida en su banca Soledad Llull, hizo llegar a esta redacción el comunicado que se reproduce a continuación, completo y sin ningún tipo de corrección o edición:
“Caprichosa cesión de sentido” o "Cómo te comieron la cabeza"
"Esta semana se produjo en el escenario político local un hecho inusual. El intento de construcción y confirmación de una “mesa” de acción política en el que participaron casi la totalidad de agrupaciones políticas, frentes y organizaciones sociales con interés público local y con voluntad de plantearse como una alternativa política al modelo gubernamental nacional, provincial y municipal vigente.
Hasta aquí la noticia.
Esta “Mesa” confecciono y difundió un boletín en la vía pública, en el que aparece la palabra saqueo y datos que hacen referencia a las consecuencias de la aprobación de la ley llamada de reforma previsional que a juicio de este espacio perjudica las jubilaciones y pensiones presentes y futuros de los argentinos. En definitiva una transferencia brutal más de recursos de un sector hacia otros fines.
El folleto entiende y así lo transmite que, esta acción gubernamental, podría legítimamente denominarse como saqueo a los bolsillos de los abuelos/as. Desconozco si la calificación a través del término fue intencional o azarosa. No creo que sea tan importante este dato.
Una “caprichosa cesión de sentido”, (Cesión de ceder, entendida como aquel acto de transferir la posesión de algo a un otro o a una entidad).
A partir de ello, en varias publicaciones o intervenciones radiales (no he logrado leer ni escuchar todos, por supuesto), hemos sido testigos de un tratamiento del boletín centrado mas en el vocablo que en el mensaje general, interpretando la palabra saqueo, como similar al que se utilizó mediáticamente para describir episodios ciertamente desgraciados de los años de hiperinflación de los tiempos de gobierno de Alfonsin y/o aquellos otros en épocas de gobierno de De La Rua.
En algunas intervenciones se llegó a insinuar que esa referencia pudiera inducir o estimular o llamar a la ocurrencia de episodios con alguna similitud a los del pasado. (no sabemos que mágica fuerza lograría eso).
Nos interrogamos entonces, sobre lo interesante de intentar entender ¿qué procesos en las cabezas de algunos comunicadores sociales se desencadenaron frente a la tarea ardua de comunicar la realidad ésta semana?.
La palabra saqueo, también llamado pillaje, es la palabra que define la toma o el apoderamiento ilegítimo e indiscriminado de bienes ajenos: por la fuerza, como parte de una victoria política o militar; en el transcurso de una catástrofe o tumulto, como en una guerra, o bien pacíficamente, aprovechando el descuido o la falta de vigilancia de bienes.
Porque motivo el “comentador de la realidad” abandona lo esencial del hecho político y recorta su atención solo a la utilización del término?.
Es Intencional o involuntario este “caprichoso recorte y cesión de sentido” con la consecuente controversia?
Si no fuera intencional, consciente y/o premeditado, podríamos (como potencial, no acertivo) suponer que, la aparición de esas imágenes mentales y lazos asociativos entre un tiempo pasado y este presente pudieran ser por efecto del fuerte impacto personal y social que causaron aquellas experiencias vitales.
De tal manera que su poder de generar daño (en aquellos casos), pudiera ser calificada como traumática y no elaborada aún por la sociedad argentina. Llaman los especialistas a esa aparición de producción mental, y que en general son socialmente compartidos: “imaginarios colectivos”, y querramos o no, forman parte de nuestra subjetividad, aun sin plena conciencia de ello.
Cuando expresan críticas sobre la utilización del término los “comunicadores de la realidad” han asumido la responsabilidad de leer las intenciones de “otros”, de manera inconsulta. Sobre esa autoadjudicacion de rol, no tengo nada que decir.
En esta línea de trabajo comunicacional, habría que poner en duda la eficacia que tienen otros mensajes de movimientos o instituciones que, utilizando estímulos también de impacto emocional fuerte intentan la toma de conciencia de la sociedad sobre diferentes problemáticas, por ejemplo, los vehículos destrozados a la vera de las rutas expuestos a la vista de los conductores y sus familias, para llamar a la conciencia del modo en que conducimos. O aquellos maquillajes y dramatizaciones callejeras, en donde mujeres aparecen con signos visibles de golpes en sus cuerpos, para mantener vigente la lucha contra la violencia a la mujer.
Ni plantear entonces las imágenes de un Cristo crucificado, para dar testimonio de la entrega la vida del hijo en procura de la salvación de todos nosotros, como ejemplo del máximo amor posible.
Si fuera intencional, consciente y premeditado, entonces seria legítimo suponer un intento comunicacional de asimilación del accionar de la oposición política local, con hechos que fueron injustamente descalificados no tanto por su ilegalidad, que la tuvieron, sino porque provenían en la mayoría de los casos, de sectores pobres, miserabilizados al extremo por políticas económicas y sociales de aquel tiempo.
Esa homologación de acciones y tiempos políticos, es maliciosa ya que engaña al ciudadano común fortaleciendo este Imaginario impuesto por medios de comunicación hegemónicos quienes imponen la idea engañosa de que “el saqueo” es patrimonio solo de sectores sociales pobres, desplazados a los márgenes de la invisibilización, los perdedores de siempre, los excluidos del mercado de distribución de bienes materiales y culturales.
Y como ello contribuye al fortalecimiento de un “imaginario social” (termino que intentaremos aclarar luego), que concluye discriminando negativamente a un sector de nuestra sociedad y que forma parte de lo que llamamos “la batalla cultural” pendiente, no solo en Argentina sino en toda la región.
Quisiera entender que el saqueo del que se habla hoy no solo en estos boletines, proviene desde los sectores concentrados de la economía y el poder financiero quien maneja los resortes del poder ejecutivo y son en definitiva, los responsables históricos de la implementación de políticas antipopulares y enajenantes del futuro patrimonio nacional, y lo peor de todo con la legitimidad que le han dado los votos ciudadanos en las últimas elecciones.
Estos comunicadores, sin ser complacientes con la realidad, no pueden estar más allá de las ideologías, no se puede estar más allá del bien y del mal, queriendo o sin quererlo reproducen y fortalecen imaginarios que son producidos por las usinas comunicacionales hegemónicas y socias del poder concentrado.
A esa reproducción de ideales de orden social acrítico lo llamamos colonialismo mental y es una de las batallas culturales que tiene el frente nacional y popular como desafío pendiente si aspira a proponer un destino mejor a la sociedad toda.
Libertad de prensa y opinión, pero al servicio de quien muchachos. San Pedro, diciembre 2017,-
Militancia para la Victoria".
