Tras el “cráter”, una propuesta turística y cultural
El intendente recibió una nota del Grupo Conservacionista de Fósiles que coordina José Luis Aguilar para que se disponga un cerramiento vidriado que permita observar la hilada de ladrillos de la antigua vereda del siglo XIX que quedó al descubierto por calle Yrigoyen.
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La semana pasada se hundió un tramo de la vereda de calle Yrigoyen, entre Mitre y Pellegrini, frente a la escuela 1. Una mujer pasó por el lugar cuando se desplomó la superficie y pudo tomarse de la reja que sirve como soporte para bicicletas. Eran casi dos metros de profunddad, y la Policía Local custodió el lugar hasta que personal del Corralón lo rellenó con tierra.
El Grupo Conservacionista de Fósiles, cuyos representantes estuvieron en el lugar, compararon las fotos del pozo con las antiguas de esa zona y establecieron que se observaban restos del pasado arquitectónico de la ciudad, por lo que plantearon una propuesta para hacer del hundimiento de la vereda un atractivo turístico y cultural.
Pozo, tierra y a otra cosa
Apenas se produjo el incidente, La Opinión informó al exdirector de Cultura José Luis Aguilar, reconocido por su tarea por la conservación del patrimonio histórico local, para que observara si lo que se apreciaba a simple vista revestía algún tipo de interés.
El director del Museo Paleontológico se acercó y mantuvo un breve diálogo con el secretario de Servicios Públicos, que ya estaba en el lugar. Antes había pasado, también advertido por este medio, el director de Servicios Sanitarios, Martín Noseda, a quien los inspectores casi le hacen una multa por estacionar en contra mano para ver qué había pasado.
Para las 14.00, el pozo ya estaba tapado. Una cuadrilla de tres hombres de pala y un supervisor trabajaron en el lugar para rellenar con tierra que llevaron en un acoplado. Además de ese personal, al coordinador de Parques y Jardines, Héctor “Pocho” Giuliani, le tocó ser la autoridad presente mientras se desarrollaban las tareas.
Pasadas las 15.00 se lo vio a Aguilar, sorprendido porque habían tapado el pozo, ya que esperaba observar con mayor detenimiento lo que se podía apreciar a través del cráter.
Las fotografías que tomó La Opinión, imágenes del San Pedro de ayer que conserva el historiador aficionado Fernando Chiodini y la inquietud de Aguilar y el Grupo Conservacionista de Fósiles derivaron en una propuesta que busca transformar en un atractivo turístico y cultural el desmoronamiento de la vereda.
Una propuesta que llegó a Salazar
Aunque el cráter nada tendría que ver con los ya famosos “túneles franciscanos” que habrían construido los primeros habitantes de este suelo tras la Conquista de América, para el equipo de Aguilar “hay muchos otros detalles vinculados al patrimonio histórico que pueden ponerse en valor”.
En la nota elevada al intendente proponen que se mantenga descubierta una parte del cráter que fue tapado y que se disponga “un cerramiento vidriado” que permita, en un tramo de no más de un metro y medio, apreciar “una serie de hiladas de ladrillos” que llamaron la atención de los conservacionistas.
“Dichas hiladas están construidas en ladrillo común, pegados con una mezcla de cal y arena, sin cemento”, advirtieron y consideraron que se trata de “restos arquitectónicos” que “forman parte de la línea de cordón municipal existente a fines del siglo XIX en el caso histórico de nuestra ciudad”.
En el documento entregado a Salazar explicaron que “en aquellos años, la vereda en ese sector era más angosta que la actual, por lo que resulta lógico que los restos hoy estén localizados casi en el medio de la vereda moderna”.
Con un cerramiento vidriado que permita apreciar esos ladrillos y una placa de referencia, consideraron desde el Grupo Conservacionista, “sampedrinos y visitantes podríamos tener una muestra concreta del crecimiento y evolución de la ciudad en su arquitectura y costumbres”.
