Trabajo esclavo en un campo de arándanos de Baradero
Un operativo del Ministerio de Trabajo halló 46 trabajadores de nacionalidad boliviana y oriundos del norte del país en condiciones infrahumanas en el establecimiento Baradero Frutales S. A. Ordenaron el inmediato cese de las actividades.
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Una vez más los trabajadores rurales son víctimas de la degradación laboral por parte de empresarios que los contratan sin las condiciones mínimas de higiene, habitabilidad y en negro. Un operativo de la Delegación Baradero del Ministerio de Trabajo detectó unos 46 empleados bolivianos y norteños en pésimo estado en el establecimiento Bardero Frutales S. A. de esa localidad vecina.
El Delegado de la cartera provincial Fabián Liaudat informó a La Opinión que se trata de “un contingente de 46 personas, provenientes del norte del país pero todos de nacionalidad boliviana” en situación irregular respecto de la legislación vigente en la materia, contratados para la cosecha de arándanos.
“Es indignante ver las condiciones en las que viven”, manifestó Liaudat, quien explicó que llegaron al lugar, ubicado en inmediaciones de la exfábrica Isisa en Baradero, tras un seguimiento realizado al campo propiedad de Julio Otero.
Ayer por la mañana llegaron al establecimiento rural y se encontraron con la situación de estos trabajadores que estaban hacinados en casillas de chapa, “sin ventilación, preparadas para no más de seis personas pero en las que conviven unas catorce”.
Liaudat detalló que “los herbicidas están por cualquier lado, los baños son calamitosos, no hay condiciones de trabajo, están vestidos de forma precaria y la parte salarial hace dos meses que le tendrían que haber pagado y aún no lo han hecho”. Además, cobraban por debajo de la escala salarial acordada con Uatre, gremio que los representa y cuyas autoridades locales también participaron del operativo.
Entre los explotados había también jóvenes de 16 años que “pueden trabajar pero con jornada mínima”, según explicó el Delegado del Ministerio, quien agregó que estos menores trabajaban a la par de los mayores “de lunes a lunes”.
Liaudat describió que en esta época suelen detectarse mayores casos, pero que “cuesta detectarlos” ya que “en San Pedro y Baradero hay una zona rural muy amplia”.
