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Se llama Julio Miño. Todos lo conocen como “Tolo”. Tiene 30 años. Vive con su esposa y sus tres hijos. El jueves, desde que entraron a robar a la vivienda de Pedro Alsogaray y Victoria Amatriain, su cara estuvo prácticamente en todos los celulares de los sampedrinos. Lo acusaban de haber sido el delincuente que cometió al hecho. Le allanaron la casa y comprobaron que no tenía nada que ver. El viernes, habló con La Opinión.
El allanamiento se cumplió en el lugar donde vive, en ruta 1001 al 2900, en el predio lindero a las instalaciones de la empresa de logística Ruta 9 Group, donde trabaja y reside con su familia. Le revisaron la casa y el cuerpo, con un médico forense, y confirmaron que la sospecha era infundada.
A las 8.00 de la mañana entró a trabajar y el encargado de su trabajo le mostró la foto: “Mirá, te están acusando”. Las horas pasaban y seguía recibiendo mensajes. Su cara era compartida por toda la ciudad con un texto que lo sindicaba como “el chorrito que le robó a Pedro”.
A la siesta, una comisión policial llegó a su casa. “¿Sabés por qué estamos acá?”, le preguntaron. “Supongo que por la foto esa que circula por WhatsApp”, respondió. Así era. Los efectivos revisaron su vivienda en busca de ropa similar a la que se ve en las imágenes de las cámaras de seguridad.
“A Pedro yo lo conozco. Cuando él abrió la Pulpería, estuve un año trabajando con él. Siempre tuvimos buena relación. Cuando me dio trabajo, la gente decía que por mi apellido yo le iba a robar”, contó Miño. El vínculo con Alsogaray continuó.
“Estuve un año trabajando hasta que cerró, después abrió la carnicería y él me daba comida para los perros y con la mujer la veía y me parece re buena persona”, señaló Tolo, que intercambió mensajes con Pedro Alsogaray y quedaron en conversar. “Me dijo que él no me acusó”, contó.
“Con Pedro siempre tuve la mejor relación. Él sabe que yo no soy así, que tengo códigos. Él es una persona que se portó muy bien conmigo y yo le estoy muy agradecido”, agregó Miño en diálogo con La Opinión, en su casa.
“Me cayó mal que me ensuciaron por todos lados. La policía me explicó, me sacaron huellas, me revisaron toda la casa adentro y para atrás. Estaba mi señora sola con los chicos cuando me fueron a buscar. Buscaban ropa, campera, buzo rojo como el del robo, un médico forense me revisó todo el cuerpo para ver si tenía algún golpe”, relató.
“Salió todo negativo, de acá no se llevaron nada, ni armas ni nada de nada”, indicó sobre el allanamiento. Tolo está enojado: “¿Qué va a decir la gente? A todos esos lengua larga les digo, acá estoy, con la cara sanita, ni un rasguño, que se tapen la boca y borren todo lo que dijeron, como hablar es gratis me ensuciaron y me involucraron”.
“Acá está mi cara, yo no tuve nada que ver. Siempre tuve buena relación con Pedro y con la mujer. El miércoles a la noche pasé por la carnicería, siempre me atiende re bien, me hace pasar adentro, yo voy a buscar comida para los perros”, contó. A su hermano le pasó lo mismo, allanaron su domicilio cercano a la rotonda de Papel Prensa y no encontraron nada.
