Tensa situación en la mutual Unión de Esperanza
Tras las quejas y los primeros disgustos en la mutual que trabaja en el estacionamiento medido, en el día de ayer las trabajadoras percibieron el dinero correspondiente a la primera quincena de Enero. Mañana podrían cobrar la segunda pero igualmente hay inquietud porque la recaudación no es la esperada. La semana pasada la mayoría de las trabajadoras protestaron con un paro y una marcha hacia el municipio exigiendo que se les adeude el porcentaje que les correspondía.
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Las trabajadoras que integran la mutual Unión de Esperanza tuvieron su primer cortocircuito la semana pasada cuando notaron que no había respuestas sobre el cobro de su porcentaje tras el primer mes de trabajo.
Ni los principales referentes de la mutual, ni las autoridades municipales se hicieron en principio responsables de la situación que recayó finalmente en el Secretario de Gobierno. Almada salió a resolver el conflicto ante el reclamo efusivo de las empleadas que inmediatamente protestaron suspendiendo su tarea y hasta marcharon hasta el municipio solicitando una respuesta.
La situación se suscitó el jueves pasado, cuando un grupo formado por la mayoría de las mujeres de la mutual reclamó el pago de su trabajo y pidió que se les aclaren varios puntos del funcionamiento de la mutual que integran, que evidentemente para ellas nunca estuvieron del todo claros. El principal argumento fue la demora en cobrar sus comisiones, pero además reclamaban que se les entregue un porcentaje extra del dinero que Inspección General le cobra a los vecinos frentistas y comerciantes que quedaron afectados al estacionamiento medido. También solicitaron algún respaldo por parte de la mutual en torno al trato que reciben en la calle, porque la mayoría de las trabajadoras ha vivido situaciones demasiado violentas en este corto lapso de existencia del servicio. La falta de personal, la participación de algunas personas que por lo que indica el estatuto no podrían integrar el grupo por tratarse de familiares de las principales autoridades de la mutual, y hasta el pedido de renuncia de la presidenta Cecilia Fontana, fueron algunos otros puntos del reclamo generalizado.
En la Municipalidad, tras una larga reunión con el Secretario de Gobierno Juan Almada la tensión se calmó al menos en parte y el viernes el servicio de cobro se había restablecido. La explicación oficial apuntó a inconvenientes bancarios que demoraron el pago de los primeros haberes. Según Almada, el día 26 de Enero se depositaron 4.900 pesos en la cuenta que el municipio posee en el Banco Provincia para que la sucursal realice a su vez una transferencia a la cuenta que la mutual tiene en el Banco Río, tal el sistema que se estableció como modalidad de trabajo. La gestión se concretó el 29 de Enero, pero por cuestiones netamente administrativas y ajenas al municipio, la transferencia fue anulada y el dinero regresó al Banco Provincia, y esto demoró el cobro por parte de las trabajadoras. Resultó llamativo que el conflicto sirvió para que algunas trabajadoras fueran informadas de que la mutual también recibe un porcentaje del dinero que se recauda en Inspección General, detalle que muchas desconocían.
Finalmente, ayer a la tarde, las mujeres pudieron percibir el dinero correspondiente a la primera quincena de Enero. Algunas cobraron $ 90 mientras que el monto mínimo que otras empleadas recibieron fue de $ 70. Mañana podrían cobrar la segunda quincena de Enero pero lo que sigue generando inquietud es el descontento generalizado porque el grupo aspiraba a una recaudación mejor que les permitiera obtener una comisión algo más jugosa.
Está claro que los problemas recién empiezan, y que además de la cuestión monetaria todavía se deben corregir algunas normas internas de la misma mutual. Hay que tener en cuenta que de las treinta mujeres que comenzaron trabajando en las calles, unas 15 permanecen en sus puestos pues con el correr de los días fueron desertando. Hasta el punto que el lunes quedaron sin cubrir 18 cuadras, y otras ocho el día martes.
La situación favorece a los automovilistas y comerciantes que más resisten la implementación de este sistema de cobro para estacionar, y que esbozaron más de una sonrisa la semana pasada al conocer la medida de fuerza de las trabajadoras.
El municipio aspira a intervenir y resolver conflictos para que el sistema prevalezca y en realidad, cumpla con su objetivo real que no es el de recaudar sino el de ordenar el tránsito en los horarios y lugares pico.
