Taller paleontológico abierto al público
El sábado a la tarde el director, José Luis Aguilar brindó una charla en el nuevo sector que posee el museo. Se trata de un taller laboratorio vidriado, donde los integrantes del Grupo Conservacionista trabajan en la recuperación de las piezas fósiles para que el público pueda observar las tareas dentro del recorrido habitual.
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El fin de semana el Museo Paleontológico inauguró un nuevo sector que permitirá al público conocer en vivo y en directo, el trabajo del Grupo Conservacionista de Fósiles.
Se trata de un laboratorio taller en el que los integrantes del grupo realizan las tareas de recuperación de las piezas fósiles, y que ahora fue ubicado en un espacio vidriado, construido en parte del patio interno del viejo caserón de la calle Pellegrini. De esta manera, cuando los visitantes realizan su recorrido, pueden observar a los especialistas en su tarea habitual y conocer las herramientas y materiales que utilizan para el tratamiento de los hallazgos.
El sábado a la tarde, el director del museo, José Luis Aguilar, ofreció una charla en ese nuevo sector. Además de mostrar el laboratorio donde trabajan, repasó los últimos hallazgos del grupo conservacionista de fósiles, algunos de ellos de gran trascendencia.
Especialmente se refirió al descubrimiento de peces fosilizados, que fueron hallados en las canteras en las que habitualmente trabajan.
En La Tosquera existió una laguna hace 300.000 años
El Grupo Conservacionista de Fósiles llegó a una conclusión importante tras una investigación realizada en una zona que les ha permitido detentar hoy grandes logros.
Se trata de la cantera de la empresa Tosquera San Pedro, ubicada en el barrio homónimo, y donde el grupo ha encontrado diferentes piezas fósiles de animales prehistóricos.
Según explicaron los responsables, hace un tiempo detectaron que varios de estos fósiles estaban concentrados en un sector bastante reducido de la gran excavación artificial que se ha hecho en ese predio.
“En el sedimento que rodeaba a los fósiles se pudo observar la presencia de finas láminas de barro solidificado y estratificado, característico de superficies anegadas. Esta evidencia, junto a la llamativa concentración de fósiles en un sector tan reducido y en un mismo estrato, llevó a sugerir la posibilidad de que se estuviera cavando en el lecho de una laguna prehistórica”, explicaron.
“La hipótesis fue probada cuando aparecieron fósiles que parecían estar como “suspendidos” en el sedimento, algo que sólo es posible si la pieza ósea quedó sumergida, poco después de la muerte del animal, en un elemento de densidad relativamente alta como lo es el lodo presente en el lecho de una aguada o un pantano”.
El lugar, que está ubicado a 2 km. del casco urbano representa, para el Museo Paleontológico “Fray Manuel de Torres”, el segundo sitio paleontológico de importancia después de Campo Spósito, en el Bajo del Tala.
El lugar ha sido excavado hasta unos cinco metros bajo el límite entre dos edades geológicas denominadas Bonaerense y Ensenadense, es decir, a unos 15 metros de profundidad por debajo del nivel de suelo actual.
Allí se encontraron desde fósiles de Dusicyon (zorro fósil), Macrauchenia (extraño mamífero con trompa), Panthera onca (un jaguar fósil), Ctenomys (pequeño roedor), Panochthus (enorme armadillo prehistórico), Pampatherium (similar a un Tatú Carreta), un Glyptodon probablemente juvenil, otro gliptodóntido aún no identificado y un ejemplar muy completo de Glyptodon munizi (herbívoro acorazado de 1500 kg).
Los descubridores aclaran que como la cantera se halla en actividad permanente, lamentablemente el sector donde se extrajeron los fósiles ha desaparecido en casi su totalidad. Pero igualmente el resultado de las anteriores investigaciones permitirían confirmar que esa zona fue una laguna, hace unos 300.000 años.
