Supongamos que es poca cosa
Me moviliza escribirles, el tema del humo proveniente de islas. Es cierto que en nuestro país, lamentablemente, las medidas se toman cuando ya es tarde, luego de acontecer situaciones irreversibles. No obstante, en este caso, no han sido suficientes los cuatro muertos de la semana pasada en la Ruta Nacional Nº 9 para tomar medidas. Ahora tenemos que lamentar un nuevo accidente con más víctimas fatales. Como aún no se ha hecho nada al respecto, debo suponer que no hay responsables, y que estos hechos, son poca cosa como para que, quienes deben hacerlo, intervengan. Si los muertos que ha causado el humo no bastan, tal vez deberíamos sumar las alergias, las irritaciones en la vista, garganta y mucosas nasales, las cefaleas, los problemas respiratorios y otras consecuencias que sufrimos todos los habitantes de la zona, y que padecen doblemente bebés, niños, ancianos y aquellos que padecen enfermedades vinculadas al sistema respiratorio, como así también de alergias y afecciones dermatológicas. Ni que hablar de lo que viven los isleños. Supongamos que todo esto también es poca cosa y no suma, para tomar las medidas pertinentes…¿Habrá alguien que esté a cargo de preservar la salud de la población? Imagino que no, pues, si existiera una persona con tamaña responsabilidad ya se hubiese ocupado…¿no?. Entonces, quizás todo esto no sea suficiente, deberíamos agregar las consecuencias medioambientales que provoca la destrucción de cualquier ecosistema… ¡Están matando nuestras islas! Están eliminando sin piedad una enorme diversidad de flora y fauna, y en paralelo, perjudicando la vida de los isleños que viven insertos en este ecosistema. De continuar esta situación, no sólo nos habremos quedado sin laguna, sino que además, al mirar el río desde las barrancas, podremos observar unas enormes islas desiertas y no el verde lleno de vida que hoy vemos. Cuando el suelo se agote y ya sea inservible para el cultivo, quedará abandonado, echado a la suerte de la naturaleza, expuesto a la erosión y al desgaste que sufre cualquier suelo carente de árboles y animales. Pero quizás esto no sea trascendental y por eso nadie se ocupa; me pregunto también si existe alguien encargado de preservar el medio ambiente y preocuparse por al ecología, reservas naturales y demás… Ah! Y tengo una duda, ¿Quién es Picolotti? ¿A qué se dedica…? Pero estoy segura que a nuestra autoridad máxima le importará, ya que tanto se preocupa por los pequeños productores y la diversificación de la producción. Señora: ¿Se le ocurrió preguntarse por qué se están quemando tantas hectáreas desde hace tantos días?. Le cuento a usted que en las islas, muchos habitantes viven de la caza y la pesca, y otros son pequeños y medianos ganaderos y apicultores, que por supuesto, se ven muy afectados con la situación actual. Y si continúo hablando de actividades económicas no puedo omitir, mencionar mi actividad, el turismo. La actividad turística se verá también seriamente afectada con al destrucción de las islas de todo el delta. Creo que debemos tener muy presente el significativo ingreso económico que produce anualmente el turismo, tanto en la ciudad de San Pedro como en el resto de las ciudades costeras del Paraná. Este escrito podría continuar enumerando muchos otros problemas que derivan de lo que para unos pocos es: “simplemente una quema de pastizales”. Sólo soy una simple guía de turismo, entiendo poco de política y economía y creo que con 21 años me falta mucho por conocer y entender, pero me resisto a creer que no hay soluciones. Siento mucha impotencia y rabia cada vez que despierto y siento el olor penetrante de ese humo o peor aún, cuando no puedo dormir a causa de él, pero como dijo Paulo Freire: “Siempre es posible el cambio…” ¿Me pregunto si prohibiendo el sembrado de cultivos en las islas no sería una buena forma de evitar esto que está sucediendo? También he llegado a preguntarme ¿Será que se quema para cultivo o hay otra cosa detrás de todo esto? Desconozco las formas y tiempos legales para accionar contra este tipo de hechos, las posibilidades o imposibilidades de crear leyes, tratados o algún documento legal que nos proteja a los ciudadanos y el medio que habitamos, pero ¡NO DUDO QUE ALGO SE PUEDA HACER! Creo fehacientemente que la población tiene el poder, y quiero creer que no estamos dormidos!!! Debemos presionar en su justa y necesaria medida, a nuestros representantes, ellos poseen las armas que como pueblo les hemos otorgado para defendernos y protegernos a nosotros y nuestra posteridad, señores representantes: ustedes pueden hacerlo, háganlo, un pueblo se los exige. Gabriela González, D.N.I: 32.324.455

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