Antes de todo, soy RADICAL. Lo es mi padre, lo soy yo con mucho orgullo. Y a este orgullo lo mantuve en las buenas y en las malas épocas.
En el 2007 fui candidato suplente en la lista de Pando, pedí estar para que los demás supieran que estaba en el radicalismo. Reafirme mi unión con el partido aun no teniendo chances de ocupar nada.
Fui primer concejal suplente, sólo estuve 16 días como tal. Nadie pidió, durante 4 años, otra licencia.
Me entristecí cuando otros afiliados atentaron contra el partido y bajaron la lista de concejales, dejando a la vista de todos que las elecciones internas solo eran un show triste.
Ahora me encuentro que los que fueron OPOSICION del partido durante algunos años; que hicieron campaña por OTRO PARTIDO durante algunos años, quieren regresar como si no hubiera pasado nada, ni una brisa.
Los valores, la pertenencia, el corazón radical han quedado olvidados por un largo tiempo y ahora parece… que por arte de magia han regresado.
¿O habrá que pensar en una oculta conveniencia política con fecha de vencimiento?
Diego Aguado. Afiliado radical.
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