Sonría… lo estamos apuntando
El 80 por ciento de los delitos registrados en la ciudad son a mano armada. La circulación de armas en el mercado interno es cada vez mayor. Se pueden conseguir por pocos pesos e incluso hay quienes las alquilan.
Los constantes hechos delictivos sufridos en la ciudad ponen de manifiesto una problemática que se tiene muy poco en cuenta: ¿cómo, cuándo y dónde consiguen las armas los delincuentes?
No existen números de ninguna clase, apenas estimaciones. De todos modos, no caben dudas que son muchas las armas que circulan en el mercado negro. En nuestra ciudad se estima que al menos una persona de cada familia que habita en los barrios más peligrosos sabe cómo conseguir un arma mediante este sistema.
Esto se explica si se tiene en cuenta que el 80 por ciento de los hechos delictivos que se registran son a mano armada y que son más las personas que delinquen portando armas de fuego que las que lo hacen con otro tipo de armas.
Quienes se animan a hablar sobre esta situación aseguran que en el mercado interno circulan pistolas y revólveres; las escopetas son muy difíciles de conseguir y en la mayoría de los casos se obtienen como resultados de otros ilícitos perpetrados en domicilios particulares.
Aseveran que en San Pedro, como ingresa la droga o salen las motos, ingresan las armas, y quienes están en el negocio se encuentran muy bien relacionados con la sociedad y es muy difícil que aparezcan sospechados. La venta de armas en este mercado es prácticamente nula, no hay demanda; aunque se pudo saber que el precio de cualquier arma es menor a la mitad de lo que se comercializa en una armería. Lo que mayor utilidad tiene es el “servicio” de alquiler. Los precios van hasta los 300 pesos, pero dependiendo de la relación entre ambas partes existen casos en donde directamente se prestan, con la obligación de devolverlas de inmediato. El secreto es que como no quieren tenerlas encima por si los encuentran, cada vez es más común que los delincuentes alquilen armas y las devuelvan.
Quienes las poseen por haberlas conseguido mediante otra modalidad, tratan de ocultarlas. Por eso terminan apareciendo escondidas en zanjas, cañerías y hasta en los árboles; siempre a la intemperie, para que no se los involucre en caso de allanamientos.
Otras de las armas de mayor utilización son las denominadas tumberas, las que se construyen con un caño galvanizado. Se cargan por adelante con un cartucho de escopeta y se acciona con un martillazo o un dispositivo con resorte. En este caso, se trata de un arma de un solo tiro que no sirve para un tiroteo, por ejemplo, pero son efectivas y pueden resultar mortíferas.
Armas en la sombra
Menos de un peso cuesta una bala en el mercado negro y menos de 100 un revolver calibre 38 usado.
Por cada arma legal hay otra ilegal. Según el Renar, dos millones de armas están registradas en el país, por lo tanto otros dos millones estarían en el mercado negro, lo que ubica a la Argentina muy por encima de la media que tiene cualquier país del mundo.
En 2006, el Congreso aprobó una ley de desarme voluntario, a través de la que se pagan hasta 500 pesos por cada pieza entregada. Hasta el momento, 110.000 armas fueron recuperadas. Si bien es políticamente correcta esta iniciativa del Estado, resulta insignificante para el parque de elementos ilegales utilizados para el delito.
El tráfico de armas es el segundo negocio ilegal más rentable y está íntimamente relacionado con el narcotráfico, que es el primero en el ranking. En el conurbano bonaerense se han realizados operativos en centros clandestinos de distribución donde los responsables eran ex carapintadas.
Las fuerzas de seguridad, en cambio, dicen que el mercado negro está conformado por las armas que son robadas en las casas; así como se llevan equipos de música, también se llevan armas que hay en el hogar para después venderlas o bien alquilarlas (práctica exclusiva en la provincia de Buenos Aires).
En San Pedro, los vecinos de los barrios más humildes manifiestan que acceder a un arma ilegal es muy sencillo, que cualquier pibe que quiere robar tiene una. También dicen que son conocidos quienes venden y alquilan pero “nadie hace nada, porque son poderosos que tienen todo arreglado“.

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