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La ascendente banda de reagge local tuvo su noche de gloria el sábado pasado en la sala El Cuadrilátero, creada en la Dirección de Cultura y utilizada por primera vez para un recital de estas características, iniciando lo que promete ser un espacio de desarrollo cultural para todas las expresiones existentes en la ciudad.
Integrada por Alfredo Bebilacqua en bajo y voz; Marina Olivari en guitarra y voz; Majo Palavecino en voz y coros; Framm González en batería; Leo Dávila en guitarra; Eric Francia en teclados; y Pablo Ponzio en percusión, más un guitarrista invitado y el lujo del saxofón del baraderense Alejandro Arlía, la banda presentó su primer disco, Germinando.
Grabado de manera independiente y con la asistencia técnica de Lucas Lorenzo, la banda recorre en el CD lo mejor de su propuesta musical: reggae que parte de las raíces jamaiquinas y las pasa por el tamiz del devenir cultural propio del género en su extensión hacia el resto del mundo, con letras que cantan al amor, a la tierra, a la vida en comunidad, a la solidaridad.
“El reggae es música, pero también es letra, también es militancia”, dijeron desde el escenario antes de cantar “Compartir es bueno”. Durante casi dos horas, tocaron los temas del disco pero también covers de Bob Marley, versiones reggae de, por ejemplo, “Ando rodando” de Santaolalla; o de “Time”, de Pink Floyd.
Con una prolijidad y precisión producto de una ardua tarea de ensayo que se notó en cada tema, más la calidad de sonido lograda por Lucas Lorenzo, Viento Rítmico brilló en una sala que estuvo repleta, al punto de que mucha gente tuvo que disfrutar de la noche parada, ya que no había lugar. Para destacar, el comportamiento de los presentes, que se hicieron eco de las prerrogativas que suelen tener este tipo de espacios, originariamente pensados para el teatro.
