Solicitaron 22 años de prisión para Pablo Pérez
Ayer se efectuó el juicio oral y público contra Pablo Pérez. Un joven de 30 años acusado de abusar sexualmente de dos menores de edad. La Fiscalía de Juicio solicitó 22 años de prisión. En cinco días se conocerá la condena. Sobre el imputado pesan otras causas que lo convierten en un violador serial.
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Se desarrolló ayer en el Tribunal Criminal Nº 1 de San Nicolás, el Juicio Oral y Público contra Pablo Enrique Pérez, un joven de 30 años acusado de abusar sexualmente de dos menores de edad.
El Tribunal estuvo compuesto por los jueces María Belén Ocaris, Cristian Ramos y María Laura Fernández, actuó la Fiscalía de Juicio de la Dra. Gabriela Ates y los abogados defensores de Pérez fueron los doctores Marcelo Pérez y Daniel Díaz.
El debate se desarrolló dentro de un clima tensionado por la propia situación expuesta, ya que se está ante una causa de suma gravedad y que tras lo acontecido dividió a la opinión pública; la condena social ante estos casos es tan drástica como la Justicia y en la mayoría de los casos irreversible, y peor aún cuando las pruebas en contra del acusado son tan contundentes como las ofrecidas en el marco de este juicio.
La jornada arrancó a las 09.00 y concluyó cerca de las 19.00 con un cuarto intermedio aplicado luego del mediodía. Pablo Pérez siguió el juicio desde la Alcaidía, ya que por pedido suyo no estuvo presente en la sala de audiencias. Decisión que provocó algo de alivio ya que era una incógnita cuál sería la reacción de las partes cuando se vieran cara a cara en el banquillo, en algunos casos por primera vez, pues ni las jóvenes lo habían visto. ya que en el momento del hecho siempre las amenazó para que no lo miraran.
Esperando la condena
En cuanto a lo normado en el artículo 354 CPP, el Ministerio Público Fiscal, durante el transcurso del debate, probó que el imputado era el único responsable de lo ocurrido.
Que el día 1º de enero del año 2009, aproximadamente entre las 06.00 y 06.30 de la madrugada, en circunstancias en que las menores de 13 y 14 años regresaban del baile organizado por el Club Náutico, caminando por inmediaciones de Padre Santana y 3 de Febrero, fueron interceptadas por Pablo Enrique Pérez, quien las tomó a ambas por la espalda, cruzándole los brazos por el cuello y bajo amenazas les ordenó caminar hacia un galpón sito en calle Padre Santana, donde se encontraba estacionada una combi color gris de la empresa Ru-Car, la que Pérez habitualmente conducía.
En ese lugar las obligó bajo amenaza de muerte a bajarse la ropa interior y las accedió carnalmente vía anal, efectuándoles golpes de puño y compresión manual en el cuello, como así también lesiones de diversa gravedad.
La Fiscal de Juicio Dra. Gabriela Ates presentó todos estos argumentos y consideró que el hecho constituye el delito de abuso sexual con acceso carnal reiterado. Además, se tuvo en cuenta la inexistencia de causales de justificación e inimputabilidad que lo ampare. Finalmente, se valoraron los atenuantes y agravantes. Sobre el cierre de la jornada se leyeron los alegatos y se solicitó la pena correspondiente a 22 años de prisión efectiva.
Distintas personas declararon durante el juicio: policías, peritos, médicos, vecinos y familiares dijeron lo suyo, pero las pruebas reunidas en contra de Pérez son contundentes y en cinco días se conocerá el veredicto final.
Un caso
aberrante
Pérez fue detenido la misma tarde del hecho. Días después se pudo saber que desde hacía un tiempo venía siendo sospechado de ser una de las personas que habría provocado algún ilícito tan aberrante como los que se le imputaron luego (al menos es culpable de un tercer caso, cuya víctima presenció ayer el juicio y lo transformarían en un violador serial).
Los datos que se fueron recogiendo fueron llevando a la Justicia hacia un solo lado y con lo acontecido el primer día del 2009 el perfil cerraba perfecto.
El imputado siempre aparentó ser un joven amable, de buena familia y de tener amigos, se desempeñaba en la empresa de transporte Ru-Car y hasta tenía novia.
Inevitablemente, los primeros indicios causaron asombro y hasta ofuscó a su entorno, pues nadie podía entender que detrás de esa persona se escondía un ser perverso y con rasgos psicópatas. Los resultados de las pruebas y pericias están a la vista.
Con todas las cuestiones en su contra, Pérez permaneció alojado en la Comisaría local por unos pocos días. Durante ese período le fue secuestrado un celular que mantenía en su poder y en el que se detectó un mensaje enviado a una mujer a quien le pedía “que lo sacara de esta”. Además atentó contra su vida, situación que se repitió cuando estaba internado en el Hospital local. Rápidamente se determinó su traslado a la Unidad Penal Nº 3 de San Nicolás y posterior alojamiento en el pabellón de sanidad, sector en conde permaneció hasta el momento del juicio.
