Tiene razón Guillermo VELAZQUEZ, para realizar una verdadera transformación en las estructuras políticas y sociales de nuestro país, es necesario que lo hagan personas con una gran solidez interior, con equilibrio y ponderación de lo que es necesario hoy y aquí en nuestra Argentina.
Hace muchos, muchos años que realizamos actividades políticas y en pos de la comunidad, en todas las épocas, aún durante la oscura noche del gobierno militar. Debe ser una pulsión ancestral, que viene con los genes italianos y me parece bien. Como nosotros, cientos de miles de ciudadanos diseminados por todo lo ancho y largo del territorio nacional realizan actividades comunitarias y en favor del bien-estar de otros. Mientras ese verdadero “ejército del bien” realiza sus tareas, generalmente sin retribución alguna, salvo su propia satisfacción personal, existen almas perversas que sólo desean su propio bien individual y les importa un pepino si con eso obtienen un terrible malestar nacional.
Cuando digo esto pienso naturalmente en un Alvaro ALSOGARAY, en un MARTINEZ DE HOZ, en un Domingo Felipe CAVALLO, en Carlos MENEM y en un Fernando DE LA RUA, a quienes los une la misión de obtener cada día bajo sus poderes, un poco más de pobres, un poco más de indigentes, un poco más de desesperanza y dolor…
Entonces enfrentar hoy a pocos años del bicentenario de la Revolución de Mayo la tarea o misión de levantar este país, sacarlo de un infierno, apostar a la esperanza y no ganarse demasiados enemigos, es un esfuerzo titánico y máxime porque hay que enfrentar a fuerzas antinacionales y que sostienen la política del llamado “Consenso de Washington”, sede del catecismo neoliberal que impulsaba la teoría del estado mínimo y la desaparición de las empresas públicas. Eso lo vivimos en los últimos 30 años y así nos va como nos va: empresas fundidas, desocupación y máxima pobreza.
De este otro lado, en esta vereda se estacionan las fuerzas del pueblo: piqueteros, dirigentes sociales, gremios desburocratizados, partidos políticos nuevos formados por quienes no se sienten contenidos por los partidos tradicionales, etc. que tienen como “modus operandi” las marchas y la toma de las calles para hacer oír sus protestas y propuestas. En aquella vereda los del “Consenso…” tiene el programa de GRONDONA o el de Nelson CASTRO. En ambos extremos existen argentinos en una pulseada esencial para la historia de los próximos años, le cabe al gobierno mantener la prudencia y el equilibrio para no lanzar al país a un abismo sin retorno, aunque resulta más que evidente de qué sector está cerca en el corazón y en la práctica…
Claro que para evitar desbordes y desmadres, muchas veces el gobierno se va a enfrentar con los marchistas callejeros, ojalá no sucedan hechos desgraciados por obra y gracia de “la mano de obra desocupada” que suele operar en nuestro país en estos momentos pre-electorales.
[align=right]por el Dr. Elvio Macchia[/align]
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