Situación pecaminosa con pagos milagrosos en Desarrollo Humano
Contrataciones directas para trabajos en la dependencia municipal, documentos con letra distinta en cuerpos cuyos montos no cobró el titular, aprietes personales para “prestar” facturas para realizar trabajos varios y una tendencia: la lógica de la red clientelar para el beneficio propio. Eso sucedió y sucede con trabajadores que tienen miedo de denunciar a quienes les exigen facturas para extraer dinero de las arcas municipales.
Las contrataciones directas de personal de servicios es una constante en los municipios argentinos. Los favores políticos se pagan de esa manera. Quien “mueve gente” durante la campaña sabe que debe inscribirse como monotributista para luego obtener “conchabo” mientras dure el Gobierno. Siempre hay una changa para hacer y para ello es necesario tener factura para entregar. Todo tiene que quedar registrado, porque para retirar dinero del erario público hacen falta comprobantes.
En cada caso que ha salido a la luz en todo el país la mecánica es la misma que la que La Opinión describe en esta página. El monotributista llega por un favor político, hace efectivamente trabajos, pero además le “presta” su talonario a otro, generalmente a quien para él es su superior inmediato en la red clientelar, el puntero mayor, el que tiene el poder de hacerlo ingresar al sistema, el que puede convencer respecto de a quién contratar para hacer tal o cual trabajo.
En la Municipalidad de San Pedro, históricamente, esta modalidad ha sido señalada por muchos, pero la documentación que diera fe de cómo operan esas relaciones laborales espurias, contingentes y atadas a los vaivenes políticos de turno no aparecían. Hasta ahora.
Talón de Aquiles
Los talonarios a los que tuvo acceso La Opinión son similares entre sí. Facturas tipo C impresas en una reconocida imprenta local que, claro, se dedica a ello y está legalmente habilitada. Los originales son blancos; los duplicados, verdes.
Hasta ahora, los “presionados” por el funcionario para “prestarle” facturas para cobrar a las arcas municipales por presuntos trabajos mantenían el correspondiente silencio que les permitía continuar con su fuente laboral. Pero un llamado de atención desde el sector municipal que liquida esas sumas los alertó: estaban excedidos, por lo que su propia relación de proveedores municipales comenzó a estar en tela de juicio y su situación legal en riesgo.
Ante la advertencia, algunos de ellos comenzaron a temer que el “destape de la olla” los perjudique. Bajo estricta reserva de identidad, este semanario publica el detalle de lo que sucede en una de las áreas más sensibles de cualquier gestión municipal donde el dinero últimamente corre por carriles poco disimulables.
En el caso de uno de los proveedores, la primera factura del año entregada a la Municipalidad es de febrero de 2010. Su monto es de 750 pesos. En el detalle tiene una cruz. En el cuerpo, el apellido de un funcionario cada vez más cuestionado por su accionar en el área en cuestión.
Lo mismo sucede en varias facturas. Extrañamente, en varias de ellas aparecen las palabras “Coronel” y en otras “Belo”. El responsable de ese talonario, cuya identidad La Opinión se reserva, acudió a este semanario ante una irregularidad que considera insostenible y que pone en riesgo su trabajo, ya que esas marcas indicarían quién cobró esos trabajos, a través del consabido “préstamo”.
Los préstamos de boletas para facturar esos trabajos que se supone hacía el funcionario con personal propio o por sí mismo, si acaso los hacía, comenzaron en febrero pero no reaparecieron hasta mayo. Los montos oscilaban en esas fechas entre los 750 y los 3.000 pesos.
Desde junio hacia adelante, cuando cambiaron las autoridades del área, fueron cada vez más seguidos y con sumas in crescendo. Desde 500 pesos salta a la sorprendente suma de $ 8.000, por tareas de albañilería y pintura en Desarrollo Humano.
Agosto parece que fue un mes de mucho trabajo y arreglos, con sumas que oscilan entre los 2.000 y los 6.500 pesos.
En septiembre, el préstamo de facturas se exacerbó y los montos comenzaron a reproducirse en días seguidos, como si las tareas a realizar estuvieran destinadas a modificar toda una estructura edilicia. En sólo uno de los que “prestaron” boletas, el mes suma 20.500 pesos. Más de la mitad tiene el nombre del funcionario a su derecha, la letra distinta a la del titular que confecciona los documentos, a veces con pulso de secretaria y otras con el trazo rápido de a quien no le interesa dejar demasiadas marcas legibles.
¿Hicieron el Sheraton?
Uno de los talonarios dice en el pie de las facturas que la impresión corresponde a la fecha 29 de abril de 2009, día del animal, y van del número 0001 al 0100. Lo extraño es que la primera factura tiene como fecha marzo de 2010, por 800 pesos, pero en el detalle de las órdenes de compra y pago de la Municipalidad hay documentos realizados desde el 04 de febrero, por un monto de 8.450 pesos, que no aparecen en el talonario correspondiente al año en curso. ¿Había cuentas atrasadas?
Los primeros meses, el promedio es de entre tres y cinco facturas. Desde junio, el promedio aumenta hasta entre seis y ocho, con montos mayores. La factura 0001 – 000022 lleva la palabra “Coronel”. La letra es distinta a la del resto, que es en imprenta. Esta es en cursiva y señala: “Trabajos albañilería Secretaría Desarrollo Humano” como todo detalle. El importe: 2.200 pesos.
La factura siguiente también dice “Coronel” y detalla “trabajos de pintura en Secretaría de Desarrollo Humano” por 700 pesos.
Más de cien mil pesos ha facturado uno de los proveedores hasta septiembre de este año, con un monto mínimo de 150 pesos por “soldar una ventana” y un máximo de $ 18.000 por levantar paredes, colocar techo y aberturas en la Secretaría. Una simple visita al edificio sirve para concluir que como alguna vez y con mala suerte dijo Susana Giménez al condenado por pedofilia “padre” Grassi: “¿Hicieron el Sheraton?”.
Rafam y control
La RAFAM (Reforma de la Administración Financiera en el Ámbito Municipal de la Prov. de Buenos Aires) introdujo un nuevo sistema de administración donde cada gasto está detallado según corresponda.
El sistema permite discriminar cada uno de los pagos que se hizo a tal o cual proveedor, con su nombre, código correspondiente, unidad de compra, número de orden de compra y de pago, fecha de emisión, importe y cancelación.
El control es sobre factura, por lo que basta con que el proveedor la presente. Allí están los detalles de las tareas realizadas, por las que se cobra el monto correspondiente.
Entre las facturas a las que tuvo acceso La Opinión hay muchas que llaman la atención por los detalles de los trabajos por los que fueron emitidas, ya que los montos aparecen excesivos ante simplezas como soldar una ventana o limpiar unos bancos.
Además, algunas de las “prestadas” dan cuenta de arreglos realizados en viviendas del barrio Parque Los Andes, donde la Municipalidad tiene algunas complicaciones con la empresa Giribaldi –cuya titular está imputada en una causa federal por mala construcción de esas unidades habitacionales y del barrio San Francisco–, quienes debían solucionar fallas edilicias por las que el Arquitecto Restelli, Secretario de Obras Públicas, había señalado la necesidad de ejecutar acciones.
Se trata de la 00001 – 000021, sin fecha en el talonario, pero correspondiente al 02/07/2010 según la orden de compra. El detalle indica “arreglos en vivienda ubicada Parque Los Andes. Techos, ventanas, puertas, colocación de pisos, luz (cableado), colocación de sanitarios, terminación”.
Los controles parecen ligados a la buena fe de quienes contratan los servicios de estos proveedores: la Secretaría de Desarrollo Humano. Tanto en Hacienda como en Compras, sólo les queda como posibilidad de contralor la factura en mano y la certeza de que los funcionarios del área contratante obran como corresponde, controlan los trabajos realizados y dan cuenta de que fehacientemente se hicieron como describen las facturas.
Una de ellas, con el número 0001 – 000011, que tiene como fecha “20/2010”, sin señalar mes, pero por la ubicación es de mayo, es por 900 pesos. La tarea: “Limpiar, sacar todo el escombro y cargarlo al acoplado. Pasar cable por los caños de las esculturas, desparramar toda la piedra en el jardín”. Tareas que antes le otorgaban dignidad a quienes recibían planes sociales y deseaban realizar una mínima contraprestación sin que el Estado Municipal tuviese que erogar un solo peso.
Que Dios bendiga
las cuentas
La tarea será rastrear en qué cuentas fueron depositados esos cheques, quién los cobró. Las dudas están planteadas por la propia confesión de quienes informaron acerca de la irregularidad, incluso a sabiendas de que son parte de la responsabilidad, aunque aducen presiones por parte de quienes los contratan confiando en que, como es costumbre, ni la Afip ni Rentas pondrá mucha voluntad en auditar ya que aún no ha podido explicar cuantiosas evasiones que hicieron historia como las de María Julia Alzogaray o el mismo Ricardo Jaime.
En Desarrollo Humano ya habían denunciado que un pintor cobraba por sus tareas a través del monotributo de otro, algo que está prohibido. Pero el “préstamo de facturas” señala una situación bastante más grave, en la medida en que quienes deben pagar a los proveedores lo hacen a través de lo que señalan esas boletas, sin saber necesariamente lo que hay detrás, es decir el acuerdo espurio del desarrollo de tareas por alguien que no es el proveedor y, peor aún, por parte de quien es funcionario y reclama para sí el cobro de esos trabajos.
Como “a confesión de parte, relevo de pruebas”, La Opinión relevó que los talonarios descriptos en esta página no fuesen los únicos que tienen la condición de poseer facturas que han sido prestadas para el trabajo que hicieron y cobraron otros.
Como si fuera poco, en los talonarios aparecen incluso originales de facturas que estarían señaladas como pagas, lo que revela otra irregularidad en el marco de esta compleja situación, ya que el Municipio no contaría con la factura correspondiente para dar cuenta del pago que realizó por supuestas tareas descriptas en esos documentos. ¿Por qué no tienen la obligación de entregar los originales como cualquier proveedor?; ¿Habrá otra boleta con el mismo número y otro monto en manos de la oficina de contralor?; ¿Hay dobles talonarios para un mismo proveedor?
Esas son sólo algunas de las preguntas que surgen de esta primera parte del informe que revelará otros ribetes dudosos con respecto a la circulación de dinero. Pese a la proclamada honestidad de muchos de los funcionarios que componen el gabinete de Guacone, parece poco serio no preguntarse sobre la utilización del dinero de los ciudadanos para como mínimo eludir elegantemente la explicación sobre los gastos efectuados. Dicen que quien piensa mal, obra mal… y de esos hay varios que aún siguen ostentando cargos en un gabinete que intenta “destapar la corrupción anterior” o necesita tapar la propia.
Superman, Batman, Robin y Pastorman
Los superhéroes suelen tener atributos que exceden al común de los hombres. Vuelan, se transforman, usan disfraces, dicen “santo demonio, Batman” y siempre tienen gran “predicamento” ante la sociedad. Es tan impresionante la capacidad para multiplicarse que cualquier trabajador podría sentirse un inútil frente a la frecuencia de trabajos realizados y facturados.
No se sabe ni se entiende cómo en el mes de marzo un monotributista confeccionó tres facturas a razón de una por semana para realizar tantos trabajos sin colaboración de otras personas y menos comprensible resulta que entre números consecutivos aparezca una del mes de septiembre.
Si se compara con las planillas de pago, ese mismo proveedor refleja en el mes de Marzo $ 1.500 el día 04; $ 2.400 el 10 del mismo mes, trabajando a velocidad de rayo; el 11 (un día después) otros $ 300; el 17 el monto es de $ 2.400; el 25 de $ 800; y 4 días después –el 29– 600 más. Sin dudas una gran empresa.
En julio la empresa se mantuvo tan pujante como el país: El día 2, la factura fue por $ 4.600; el 8 sumó sólo $ 700 pero se recuperó el 13, con $ 2.000; y tres días después (el 16) con $ 7.800 pesos. Si alguien piensa que ahí termina todo, se equivoca: El 23 fueron 8.000 pesos y el 29, $ 5.000 más. Felicitaciones, porque entre febrero y septiembre pudo cobrarle al municipio 103.940 pesos, una suma que cuesta mucho ganar y que ya supera la categoría de monotributo en la que está inscripto.
En la actividad privada esto tiene otro nombre: juicio por relación de dependencia encubierta. A eso se expone el Estado cuando no licita o transparenta sus contrataciones, para envidia de centenares de albañiles que no han tenido la suerte de ser beatificados con la unción oficial.
La perla final y el milagro: la factura 009 está en blanco… Sólo Dios sabrá cuál fue su destino o su relleno.

:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/laopinion-static/images/logo.png)