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viernes, junio 18, 2021
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Sin plata, con paro en puerta y la moratoria aprobada

El Ejecutivo no podrá pagar en tiempo y forma los sueldos, por lo que los sindicatos irán al paro el viernes. La moratoria será aprobada hoy, luego del fracaso de la sesión del jueves, que debilitó al único funcionario con fuerza política del gabinete, Roberto Borgo. La moratoria, límites y alcances.

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Con ustedes no hablo más, se van a la puta madre que los parió”, les gritó el Secretario de Economía Roberto Borgo a los concejales el jueves, cuando tras un cuarto intermedio en la sesión decidieron devolver a comisión el proyecto de Moratoria, que será aprobado esta mañana.
El funcionario lo sintió como un fracaso político personal y hasta creyó que era motivo suficiente para poner su renuncia a consideración, lo que hizo al otro día. El Intendente le rogó que continuara y el exadministrador del Hospital puso condiciones. Pidió respaldo y acompañamiento. Con él, si se iba, harían lo propio Pichioni y sus hombres cercanos. Lo que el resto del gabinete llama “el equipo de Salud” (ver página 5).
La Moratoria parece lo de menos, pero para el Ejecutivo es de lo más importante. Calculan ingresos por 7 millones de pesos, en una situación financiera cuesta arriba e irremontable. Ya lo confirmó el propio Borgo en la reunión del Comité de Crisis: la plata para pagar los sueldos en tiempo y forma no está.
Ello implicará un paro de trabajadores municipales, cuyos representantes sindicales irán al Ministerio de Trabajo hoy para que el Ejecutivo ratifique en ese ámbito lo que ya les anticipó.
No hay forma. El dinero no llega, el “goteo” coparticipable no alcanza a cubrir lo que se necesita para los empleados, que son una parte de los 15 millones en total que cada mes debe reunir el Gobierno para hacer frente sólo a sueldos y cargas sociales.
Los médicos –más concejales y funcionarios– aguardan que les paguen el aguinaldo. Volvieron a trabajar la semana pasada, cuando les pagaron las guardias, pero volverán al paro ante la falta de cumplimiento por parte del Municipio del salario.

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La sesión del “mamarracho”
Así la calificaron los ediles del Frente para la Victoria, a quienes les tocó oficiar de defensores del proyecto de moratoria, con Roberto Borgo como único y solitario miembro del Ejecutivo presente en el recinto.
Horas antes de la sesión, Juan Cruz Acosta, Juan Kasta y Cecilia Vázquez –sindicatos y concejal cercanos al massismo– pidieron el retorno a comisión del proyecto porque querían introducir cambios y pedir la firma de un “acta compromiso” respecto del destino de la recaudación, en relación al pago de los salarios, que de hecho es lo único que hace el Gobierno.
Lo lograron en el recinto. Con desconcierto por parte de los presentes y un Mario Barbieri que dejó hacer, hubo un cuarto intermedio que empezó en el Salón Dorado y terminó en la sala de reuniones para decidir devolverlo a la comisión de Peticiones que preside Sandra Mari.
Al otro día, a las 8.00 de la mañana, la comisión dictaminó con dos modificaciones que propuso Mario Sánchez Negrete: “poner la fecha de cierre al 31 de diciembre en vez del día de a la fecha de promulgación de la ordenanza” y “ un inciso para los planes de pago: el 24 por ciento anual de intereses en general y el 3 por ciento anual a las viviendas únicas y permanentes que no superen la valuación fiscal de bien de familia”.
Hubo tiempo hasta para las chicanas, ya que esa mañana, cuando este semanario consultó a Mari sobre las propuestas que elevaron desde el Frente Renovador Oficial, bloque que planteó el regreso a comisión del expediente, la edil disparó: “Cecilia Vázquez y Cachi Atrip sólo llevaron medialunas de dulce de leche y crema”.

Cómo es la moratoria
El proyecto que será aprobado esta mañana establece la creación del “Programa de Regularización de Obligaciones Tributarias” que alcanza a todos los contribuyentes que adeuden “tasas, cánones, derechos, contribuciones, otras obligaciones, multas por todo concepto, anticipos” devengados al 31 de diciembre de 2012.
Desde la aprobación, hay 60 días para acogerse a la moratoria –la primera en catorce años–, aunque el Ejecutivo podrá extender el plazo si es necesario garantizar mayor adhesión, es decir si la cantidad de contribuyentes acogidos no alcanza las expectativas.
Quedan condonados todos los intereses, multas y recargos. A la deuda correspondiente se le aplicará un recargo equivalente a una tasa de interés del diez por ciento anual no capitalizable, que se liquidará en forma independiente para cada período vencido o impago.
Una vez determinada la deuda, se acordarán los sistemas de pago. La ordenanza establece un monto mínimo de cuota de 100 pesos, con varias posibilidades de pago.
Quien abone al contado, tendrá un quite del 15 por ciento por cada tasa; quien pague en hasta seis cuotas mensuales iguales y consecutivas tendrán una quita del 10 por ciento.
Quienes paguen entre siete y 24 cuotas, deberán pagar un 24 por ciento anual que se aplicará en forma directa, no acumulativa y que no podrá capitalizarse.
El titular de vivienda única cuya valuación no supere el monto establecido para los bienes de familia que page entre siete y veinticuatro cuotas fue beneficiado y abonará, como se dijo, un interés del tres por ciento.

Kasta, el defensor de las bonificaciones
Fue durante la reunión del Comité de Crisis. El sindicalista Juan Kasta, exdirector de Personal durante los gobiernos de Barbieri y Guacone, aseguró que el llamado festival de bonificaciones” es “un derecho de los trabajadores” y pidió que se cargue las tintas sobre las de los políticos.
“Están directamente relacionadas con la tarea que cada trabajador hace. No vamos a permitir que haya recortes de las bonificaciones a los trabajadores”, aseguró y recogió el guante cuando se dijo que es necesario “sincerarse”: “Si lo dicen por lo que yo gano, no tengo problemas”, dijo.
Entre las observaciones del Tribunal de Cuentas al ejercicio 2013, una vez más y como todos los años, aparecen muchas bonificaciones cuya justificación el organismo reclama al Ejecutivo, sin respuestas.

Una pelea para tomar asistencia
Cuando terminaba la sesión del Comité de Crisis, Sandra Mari se quejó porque Horacio Neyra no va a las reuniones de comisión. El edil de Fe se acercó para decirle al oído que si le respondía en voz alta ella no hablaría “nunca más en la vida”.
“Vení a trabajar, primero”, le dijo a viva voz Mari, a lo que Neyra, mientras se iba, respondió: “Yo trabajo, no vivo del Estado hace 30 años.” Al otro día, en la reunión de Peticiones, ambos estuvieron presentes.

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