Sin apoyo en el Concejo, el Gobierno busca unir la tropa en el gabinete
Baraybar, Macchia y Giovanettoni anunciaron públicamente el retiro de su apoyo. Hubo reunión de gabinete para analizar la situación. El Gobierno minimizó consecuencias pero puertas adentro crece la preocupación por la crisis política. Buscan devolverle protagonismo al Jefe Comunal, a poco del mensaje anual de apertura de las sesiones ordinarias. Dalmy Butti confirmó a La Opinión que seguirá con el Intendente.
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El ultimátum que los concejales del Frente para la Victoria le pusieron al Intendente Guacone no llegó a la fecha prevista y el sábado pasado, tras una semana caótica para el Gobierno municipal, Martín Baraybar, Nicolás Macchia y Fabio Giovanettoni anunciaron su alejamiento del oficialismo. Lo hicieron públicamente y en conferenencia de prensa, el sábado por la mañana.
El jueves habían tenido sesión extraordinaria en el Concejo. Allí, Sergio Rosa en representación de la oposición, cargó duro contra el Ejecutivo. La respuesta del bloque del FpV fue el silencio. “Qué íbamos a decir”, dijo encogido de hombros uno de ellos al salir.
Una decisión consensuada
Durante el transcurso de la semana fueron amasando la decisión que anunciaron el sábado pero que se incubó al calor de constantes reclamos desatendidos, consejos no tomados, diagnósticos compartidos y medidas resolutorias reconocidas pero nunca implementadas. También hubo una reunión en el Ministerio de Desarrollo Social que conduce Alicia Kirchner.
Los contactos de los concejales en el Gobierno nacional les dieron el ok. Eran los mismos que en diciembre les habían pedido que “den una mano” para evitar que un intendente del FpV fracasara en la gestión y fuera mala publicidad para Cristina y el kirchnerismo en general. En Provincia, los gestos de desaprobación hacia el intendente se reproducen en los ministerios, aunque no hubo comunicación directa con los miembros kirchneristas del deliberativo.
El “proyecto nacional y popular” fue puesto como marco para soltarle la mano a Guacone. “El modelo de ciudad que se está desarrollando no se condice con lo que estamos convencidos de representar”, sostuvieron.
El resto de las explicaciones estuvo anclado en lo que con detalle ha publicado La Opinión respecto de los debates con el Intendente, las propuestas que le acercaron y la falta de respuesta de su parte. “Hemos propuesto acciones concretas para que el municipio de San Pedro oriente sus acciones”, señalaron.
Nicolás Macchia sostuvo que “no hay ningún tipo de especulación política” en la decisión que tomaron, aunque dentro de su bloque suspiraron ante la posibilidad de no tener que salir a bancar cada estocada de la oposición, condenados a la vinculación directa con una gestión que fue la gran derrotada de las últimas elecciones y cuyo futuro político es oscuro. La decisión contó con el apoyo oficial del Partido Justicialista, donde confluyeron Mariano Veiga, Julio Pángaro, Carlos Rotundo y Rogelio Estrada, por ejemplo.
Butti sigue con Guacone
Quien no apoyó públicamente ni estaba en la conferencia de prensa fue Dalmy Butti. Sus compañeros de bloque sostuvieron que el exfuncionario y amigo personal de Guacone estaba de acuerdo en la mayoría de las posturas planteadas, pero que antes de hacer un anuncio público prefería mantener un diálogo “cara a cara con Pablo”.
La Opinión logró hablar con Butti ayer por la tarde. En diálogo con este semanario aseguró: “Ratifico que me quedo con Pablo, respeto la posición de mis compañeros, pero mi origen es diferente y prefiero que lo que haya que cambiar se haga desde la cercanía”.
En ese sentido, destacó que “hay decisiones que eran las que se estaban esperando y se tomaron, como los decretos” y aseveró: “Confío en que va seguir por ese camino”. Sobre la relación con el resto del FpV señaló: “No estoy separado del bloque ni en oposición a ellos, deberemos encontrar una metodología de trabajo”.
Reunión para unificar criterios
El sábado a la noche, Pablo Guacone convocó a la tropa del gabinete para analizar la situación. Estaban todos los Secretarios y todo el equipo político de la Secretaría de Salud. En plan de ritual, el Intendente les mostró a cada uno y en detalle una cajita bien ornamentada. Nadie sabía de qué se trataba. Incluso no faltó el que le hizo el chiste de si acaso no había allí dentro “una 9 milímetros”, en alusión a las declaraciones que hizo en Baradero sobre la edición pasada de este semanario (ver nota aparte).
Durante esa charla, discutieron, debatieron, gritaron, intentaron alcanzar acuerdos y expusieron miserias de una gestión donde cada uno hace lo que puede, lo que quiere o lo que alcanza a coordinar con algún otro, sin demasiadas líneas de acción, aunque el Secretario de Gobierno Raúl Cheyllada se empeñe en sostener que cada funcionario ejecuta “las políticas de Estado” que “fija el Intendente”.
Adentro de la cajita había una estatuilla de Néstor Kirchner que le regalaron desde el propio riñón del gabinete nacional. Las primeras palabras tras descubrir la sorpresa fueron de elogio hacia Dalmy Butti, “el fiel”. Desde allí, el análisis se centró en buscar culpas fuera del recinto.
Los concejales fueron acusados de querer mantenerse al margen del desgaste propio de la gestión cotidiana para posicionar su carrera rumbo a 2015 y se habló de “la preocupación Barbieri”, el adversario político cuyos pasos tiene en vilo a todo el arco peronista.
Una de las cuatro personas que ocupó una secretaría en los últimos meses sostuvo que es necesario que todos entiendan que cada vez que cuestionan al Ejecutivo o al Intendente en persona, cargan contra cada uno de ellos, por lo que es necesario actuar en bloque ante cada crítica y unificar el discurso
Guacone lo dijo en la reunión: quien no lo apoya a él no apoya a nadie del gabinete. Hubo quienes lo interpretaron como una advertencia clara respecto del futuro, sobre todo con el alejamiento del trío de concejales.
Hubo críticas para el Intendente, eso sí. Le cuestionaron no haber contenido a los ediles, no haberlos atendido, no haber ejercitado una buena “cintura política” para contenerlos. Lo mismo le achacaron a Cheyllada.
“Me cuesta decir si no entiende nada o no quiere entender”, dijo uno de los contertulios. “Subestima a todo el mundo, fundamentalmente a quienes más lo apoyan”, lamentó otro.
Las respuestas de Guacone fueron del tipo “yo no estoy para atender a todo el mundo”, “nadie me va a manejar la agenda”, y el a esta altura ya clásico latiguillo “el intendente soy yo”.
En medio de la charla, que se extendió hasta pasadas las 2.00 de la mañana del domingo, el candente tema de las horas extras, bonificaciones y premios políticos para el personal de planta y funcionarios estuvo presente.
A Cheyllada le pidieron celeridad para resolver el tema. Sin embargo, cuando alguno propuso una reducción de sueldos políticos al 50 por ciento, una vez más pusieron el grito en el cielo. “Se hicieron los giles”, fue la frase repetida, tal como en otras tantas oportunidades.
