Siguen los arrebatos a plena luz del día
En el transcurso de la semana pasada se produjo un nuevo arrebato en las puertas de un supermercado céntrico. La víctima, una señora mayor, sufrió una fractura en su antebrazo al caer, luego de que un sujeto intentara sustraerle su cartera. El ladrón, que escapó sin lograr su cometido, fue reconocido por varios vecinos pero como ocurre en forma frecuente, por temor la víctima no quiso radicar la denuncia.
No solo los encapuchados avanzan sobre la ciudad. Los arrebatos también forman parte del espectro de hechos delictivos más frecuentes ocurridos en las últimas semanas y lamentablemente todavía no hay medidas puntuales como para ponerle fin a las andanzas de sujetos que no tienen ninguna clase de códigos.
En este tipo de robos, parecería no haber zonas destacadas ni modalidades determinadas porque los hechos registrados desde hace dos semanas a la fecha se llevaron a cabo en diferentes puntos aunque siempre en la zona céntrica. Hasta el último hecho que tomó difusión pública los arrebatos fueron producidos entre dos personas a bordo de motos o bicicletas sobre quienes justamente iban a bordo de algún rodado. Pero ahora la historia abarca a otros sistemas y también son víctimas quienes caminan tranquilamente por la vereda.
El último caso registrado tuvo como víctima a una señora de unos 80 años que concurría, como lo hace habitualmente, al supermercado Futuro, ubicado en Belgrano entre Riobamba y Alvear, un comercio cercano a su domicilio en el que realiza las compras diariamente.
La desesperante situación se produjo cuando la señora se acercaba a las puertas del supermercado. Un sujeto a bordo de una bicicleta que aparentemente estaba aguardando la oportunidad en la vereda de enfrente, cruzó y tomó con unas de sus manos la cartera de la sorprendida señora. Ambos forcejearon por un instante hasta que la víctima cayó pesadamente al suelo. Al producirse este desenlace, el ladrón emprendió la fuga ante la mirada atónita de varios transeúntes. Algunos de estos intentó reaccionar pero ya era tarde, de todos modos varios testigos aseguraron que el delincuente es conocido porque habitualmente ronda la zona.
El saldo de este asalto no es menor. La víctima, que fue auxiliada de inmediato, sufrió tras la caída una fractura en su antebrazo derecho.
Y como en tantos otros casos, por temor decidió no radicar ninguna denuncia en la Comisaría. Por este motivo, el hecho pasó inadvertido para la policía y no habrá una investigación que permita detener al responsable.
En conclusión, el arrebatador no logró su cometido (porque la señora jamás se desprendió de su cartera) pero provocó a su víctima un daño quizá peor.
Y el peor saldo seguirá siendo la preocupante sensación de impotencia, inseguridad y desamparo de la población –y sobre todo de las personas mayores- ante la proliferación de delincuentes dispuestos a todo por unas monedas.

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