Sigue el corte en Ruta 1001 y el Gobierno firma el contrato para la repavimentación
Vecinos de Río Tala que empezaron el piquete el lunes aseguraron que la medida sigue “por tiempo indeterminado”. El Ejecutivo decidió no ir a la zona de conflicto ni hacer declaraciones públicas al respecto. Sólo informaron que un representante de la empresa Farallon S.A. vendrá el jueves a firmar el contrato para comenzar la obra de repavimentación prevista. Los camiones areneros, eternos señalados.
:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2020/08/tapa_1280x768.jpg)
Alrededor de las 14.00 del lunes, vecinos de Río Tala cortaron la Ruta 1001 antes y después del acceso a la localidad y a Prear, en el marco de un nuevo reclamo por el mal estado del camino, que es ostensible y lo padecen todos y cada uno de los que hace ese trayecto de ida o vuelta, aunque el carril de salida, es cierto, es el más complicado.
Los carteles que instaló la Provincia como toda solución al estado de una de las peores rutas del territorio bonaerense, que advierten que hay que circular a una velocidad máxima de 30 kilómetros por hora, siguen en pie aunque borroneados por el paso del tiempo, que avanza implacable, como el deterioro de la cinta asfáltica.
Un reclamo organizado
Con muchas, demasiadas por cierto, cubiertas para quemar, un puñado de vecinos hizo desde la siesta del lunes que el cielo se viera negro a la altura del santuario del Gauchito Gil. Su discurso apunta a los camiones areneros, a los que obligaron a derramar su carga, y a las empresas que venden ese mineral en la costa sampedrina.
Lo dicen sin pelos en la lengua y hablan de coimas, acuerdos, arreglos y connivencias varias, aunque siempre en modo genérico, sin precisiones. Ayer buscaron ser recibidos por las empresas pero no encontraron eco.
El corte es “por tiempo indeterminado” y hasta “obtener una respuesta” que tampoco tiene precisiones. El apoyo de todo el que escucha hablar del corte es cerrado. No hay sampedrino que no haya sufrido los baches de la 1001.
Donde no encontraron demasiado ruido fue en el Gobierno. El representante local del Ejecutivo Gustavo Oskoma, que había acompañado todas y cada una de las protestas de este tenor antes de ser Delegado municipal, se apersonó en el lugar y manifestó su apoyo, aunque consideró que quizás esta no era la manera.
Fue el encargado de ser el portavoz del intendente ante los manifestantes para explicarles lo que este semanario adelantó en su página web en horas de la mañana del martes: el jueves se firma el contrato para la repavimentación. Cuesta creerlo pero en campaña electoral todo es posible para el Gobierno de Daniel Scioli.
A los vecinos la noticia de la firma no les interesó demasiado y aseguraron que quieren “respuestas concretas”. Al cierre de esta edición evaluaban trasladar el reclamo a la Ruta 191, por lo pronto único camino de ingreso y egreso a la ciudad habilitado como ya lo hicieron hace meses.
Quienes se ubican en esa traza pusieron el grito en el cielo: “Si los areneros rompen todo allá, para qué los mandan para acá; van a destrozar la 191 también”, fue la queja.
A la protesta se sumó, como en otra oportunidad, el dirigente social Tony Correa, quien se quejó por el mal estado de los accesos a Santa Lucía y Gobernador Castro, además del de Río Tala.
Además consideró que los empresarios areneros deberán entender que “tienen que tomar un camino alternativo” porque, aun con la repavimentación, el problema persistirá.
A la espera de la firma
En el Gobierno tienen una posición similar pero prefirieron el silencio. Al contrario de otros conflictos suscitados antes de las elecciones del 9 de agosto, el intendente Giovanettoni instruyó a su gabinete para que no haya más presencia que la de Oskoma en Río Tala.
En diálogo con La Opinión, funcionarios del Ejecutivo ratificaron que el apoderado de Farallon llegará para firmar el contrato y que en la semana siguiente instalará el obrador para comenzar los trabajos, cuya inversión prevista supera los 96 millones de pesos, monto aportado por el Gobierno nacional aunque la ruta sea de jurisdicción provincial.
Mientras tanto, la orden del intendente es no mover un dedo. Incluso habrían rechazado camiones de Provincia para hacer un bacheo rápido. El plan es firmar el contrato, hacer una conferencia de prensa y que quede sobreentendido que hay que levantar la medida. Aunque, claro está, no siempre dos más dos es cuatro.
Dentro del propio gabinete hay quienes consideran que la medida viene bien, aunque le temen, una vez más, al “empuje” político que pudiera tener. No falta quien se haya hecho eco de versiones que circularon en el pueblo días antes de que comience el corte, relacionado con la suspensión de servicios públicos concesionados por culpa del mal estado del camino.
No sólo la arena rompe el camino
Si bien ya no es materia de discusión que los camiones areneros sobrepasados de carga tienen gran responsabilidad en el deterioro de la ruta, también es cierto que el Gobierno bonaerense no invirtió en su correcto mantenimiento.
Por otro parte, los camiones que vienen cargados de piedra también lo harían con sobrepeso y no pareciera que se los señalara como responsables.
Los funcionarios locales saben que una vez repavimentada la ruta, deberán reforzar los controles, por lo que buscan la construcción de dársenas a mitad de camino para instalarlas de manera fija.
Uno de los problemas para la verificación de cargas es que se trata de jurisdicción provincial y el pesaje le correspondería a Vialidad. El problema es que cada vez que esos agentes venían a hacer la tarea además de cobrar el sueldo habitual percibían viáticos por comida y combustible. Trascartón, justo cuando ellos venían parece que los camiones areneros decidían salir con el peso justo.
En el Ejecutivo tuvieron que reparar la balanza porque, oh castigo, se torcieron las bases al pesar camiones con demasiado exceso de kilos. Por el corte, dispusieron personal en la rotonda de Crucero General Belgrano y 1001, para desviar hacia 191, donde además hubo intervenciones por caballos sueltos. De la misma manera, Policía Vial envía a los automovilistas hacia el puente siguiente para entrar a San Pedro.
La protesta generó problemas para quienes tenían que llegar a sus trabajos en esa zona. Incluso la fábrica Prear vio cómo camiones con insumos y colectivos con personal eran retenidos.
