Si las máquinas continúan trabajando, presentarán un recurso de amparo
El domingo una asamblea de ciudadanos preocupados por el avance del terraplenado en la zona de islas decidieron presentar una carta al intendente. Mientras tanto, los trabajos siguen en las 600 hectáreas de humedales protegidos. Ayer, advirtieron los vecinos, estaban por cerrar un nuevo anillo.
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La semana pasada, un video registrado desde la costa que advertía la presencia de máquinas trabajando dio cuentas de que los titulares de los emprendimientos agrícolas establecidos en la isla de Barbé, volvieron a hacer caso omiso a la prohibición de construir terraplenes y endicamientos sobre los humedales.
Eso motivó a un grupo de ciudadanos preocupados por el tema a reunirse para conformar un colectivo para reclamar y hacer visible la problemática. El domingo, la Cooperativa Las Canaletas fue sede de un primer encuentro de una asamblea que buscará ser permanente y tener representantes que oficien de voceros ante los medios y las autoridades. Estuvo presidida por Miguel Alarcón y contó con la presencia de Marcela Cuñer, que firmó el acta en calidad de funcionaria del Gobierno de Cecilio Salazar, a quien pedirán intervención para evitar que las máquinas continúen con la actividad prohibida.
Una carta dirigida al intendente será la primera instancia de reclamo. La asamblea contó entre otras con la presencia del ambientalista Enrique “Kike” Sierra, el exdirector de Turismo Fabián Bianchi, Martín Iparraguirre, “Juancho” Correa, Carlos Codern y el abogado Daniel Spirópulos, a quien apoderaron para presentar el pedido de informes al Municipio.
La respuesta del Gobierno municipal y las cartas que tomen en elasunto determinarán si la asamblea presenta o no un recurso de amparo. La idea es “acudir a la Justicia por intermedio de la figura del amparo, que nos permita constitucionalmente establecer una medida cautelar para que se suspenda la prosecución de este trabajo hasta tanto se resuelva la cuestión planteada”, explicó Spirópulos en el aire del programa Sin Galera.
El argumento tiene un eje claro: tratar de suspender el trabajo de las máquinas en los humedales para que el daño no sea irreversible. “Si no lo paramos ahora, no sabemos a ciencia cierta la magnitud de los daños que puede llegar a causar”, agregó el abogado.
“El primer anillo que hicieron, ampliaron en pastura. Ahora hicieron otro y tienen que secar la isla. La máquina se veía desde el borde de la barranca, sobre el barro, pone troncos, va caminandosobre esos troncos y terraplena, eso es todo barro, el agua se escurre y se seca para sembrar”, había explicado en febrero Fabián Bianchi cuando alertó que los trabajos se habían reanudado con fuerza. Fue también el exdirector de Turismo quien advirtió que el lunes estaban cerrando un nuevo anillo, y que así suman más de 600 hectáreas terraplenadas de humedales, espacios fundamentales para la regulación de los ecosistemas.
Construidos de forma ilegal, sostenida, sin estudios de impacto ambiental y sin intervención oficial, los terraplenes de más de tres metros que los vecinos ven desde la costa impedirán que nueve mil millones de litros de agua alimenten la vida de los humedales.
