Sendín en libertad con un largo trámite de fianza
El propietario del barco “Luchando Voy” regresaba al cierre de esta edición con su familia. Después de una larga demora en el pago de la fianza de $ 25.000, que le impuso la Justicia, se logró culminar con los trámites del embargo sobre el automóvil de su actual esposa. La mujer ratificó su negativa a hablar con la prensa y comentó que estaban dolidos por algunos comentarios. “Hay opiniones ya formadas”, dijo para justificar el silencio.
En las últimas horas de ayer, cuando se cerraba esta edición, continuaban los últimos trámites burocráticos para que Mario Sendín recuperara su libertad y abandonara definitivamente, la cárcel de Villa Devoto.
El regreso del Capitán del “Luchando Voy”, que está detenido, acusado de asaltar un buque de bandera paraguaya anclado frente a San Nicolás, fue largamente demorado porque hace 15 días que la Justicia había contestado afirmativamente el pedido de una excarcelación bajo fianza. El monto elevado, $ 25.000, decidió a la familia a embargar un automóvil en parte de pago. Se trata de un Peugeot 206 que está inscripto a nombre de la actual esposa de Sendín. Pero el trámite se fue atrasando con algunos inconvenientes en el oficio que debía librar el Registro Automotor, según el abogado porque el vehículo estaba inscripto en Villa Constitución.
La mujer de Sendín, confirmó a La Opinión que la gestión volvió a atrasarse la semana pasada por el feriado del miércoles (en San Nicolás) y viernes, que demoró el cumplimiento de los tres días hábiles que impone la Justicia para contestar. Ayer a la mañana, el juez Villafuerte Ruzo firmó la libertad y sólo restaba un pase de faxes y de contestaciones telefónicas con la cárcel donde está alojado. En cuanto a la causa, el Dr. Hugo Lima padre, quien representa a Sendín, explicó que se presentó una apelación pidiendo cambio de carátula. “Apelamos a la Cámara porque no estábamos de acuerdo con la calificación, con que se considere que esto fue un robo calificado. La presentamos el lunes en la Cámara de Rosario”.
“Estamos dolidos”
La actual esposa de Mario Sendín atendió en la puerta de su casa de la calle Aníbal de Antón 2095 a La Opinión para ratificar la liberación del sampedrino, pero dijo que por el momento ningún miembro de la familia está dispuesto a ofrecer declaraciones públicas. “Se dijeron muchas cosas que demuestran que ya hay una opinión formada sobre el caso”, aseguró para ratificar el silencio. Y adelantó que tampoco su marido estaría dispuesto a hablar una vez que recupere su libertad.
Con más resignación que verdadero enojo, la mujer dijo que “Se olvidaron que aquí hay criaturas, hijos míos y de Mario”, con respecto al tratamiento de los medios.
Un container dudoso
Son innumerables los detalles del asalto al barco paraguayo Aramí que siguen generando dudas. La Justicia lo reconoce pero debe preservar la investigación que se lleva a cabo con lentitud, porque como había adelantado el fiscal, muchas aclaraciones dependen de organismos internacionales como las aduanas de los países en juego. Uno de esos detalles tiene que ver con el contenido, origen y destino de los containers que cargaba el buque. Extraoficialmente, una fuente del caso le dijo a La Opinión que es cierto que la numeración de uno de los containers no coincide con lo que figura en la documentación aduanera. Lo cierto es que el responsable del barco, el Capitán paraguayo Angel Cabral Centurión, asegura que no hay ninguna irregularidad y que todos los containers del barco están en regla.
Extraño sigue siendo el tiempo que demanda reparar la embarcación que sigue varada frente a San Nicolás desde hace dos meses. Centurión dijo que los arreglos se habían realizado, pero luego se generó otro inconveniente relacionado con la refrigeración del motor. “Estamos aguardando los repuestos de un taller de Buenos Aires”, aclaró.
La Opinión intentó recabar mayor información sobre el tema e incluso se comunicó con la agencia responsable de la carga del Aramí en Uruguay. Se trata de la firma Cintra Uruguay, cuyo responsable dijo no tener problemas en contestar las preguntas de la prensa. Pero llamativamente, la cita telefónica que se había acordado, todavía no pudo establecerse por variadas excusas.
Mientras tanto, la mercadería robada y recuperada sigue esperando en un depósito judicial. Y los tripulantes del Aramí se quejan porque ni siquiera el cónsul de su país los atiende. “No tenemos miedo, hemos colaborado con la Justicia en todo lo que nos pidieron”, dicen a través de su Capitán.

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