Seis meses clave para la situación de Ulises Fernández
El único detenido por el crimen del viverista Ariel Lido Gomila permanece detenido con prisión preventiva confirmada. En seis meses, su abogado podrá replantear el caso, mientras Fiscalía trabaja para acumular pruebas en su contra.
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Ulises Fernández recibió el domingo la visita de su familia por el Día del Padre en la celda de la alcaidía de la Unidad Penal 3 de San Nicolás, donde permanece detenido con prisión preventiva confirmada, como único imputado por el asesinato del viverista Ariel Lido Gomila y por venta de drogas.
Allí está tras permanecer un año prófugo, desde aquel día en que la policía fue a buscarlo a la casa que compartía con su pareja de entonces, la “narcodocente” Silvina Sampol, consejera escolar electa en la lista de Cecilio Salazar, que tuvo que renunciar tras ser imputada por comercialización de estupefacientes, causa que espera fecha de juicio oral.
Fernández lleva dos meses desde que la prisión preventiva fue confirmada por el Juez de Garantías. Quedan entonces otros seis para que su abogado defensor –un letrado particular conocido por haber asistido a imputados por venta de droga de cierto renombre y quien ya habría cobrado alrededor de 80 mil pesos– vuelva a replantear un pedido de excarcelación.
El domingo, cuando la familia lo visitó en la cárcel –que esté en la alcaidía da cuentas de ciertos “privilegios”–, Ulises les contó que su abogado confía en que cuando pasen estos 180 días podría lograr su libertad.
El defensor particular de Fernández considera que los elementos que obran en el expediente de la causa Gomila no son suficientes para vincularlo al asesinato del viverista, cometio en febrero de 2016 en la casa del reconocido anciano en el paraje El Espinillo.
Por su parte, el Fiscal Manso dijo que la causa “está en trámite” y que “elimputado tiene prisión preventiva confirmada”, mientras él y su equipo continúan con la tarea de reunir elementos que permitan llevarlo a juicio.
En la casa que compartía con Sampol la policía secuestró una campera manchada con sangre, 54 gramos de cocaína y 1,2 kilos de marihuana.
En marzo pasado, tras seis meses de pacientes escuchas telefónicas, lo detuvieron en Garín, partido de Escobar, donde convivía con una chica de 25 años. Allí estaba “guardado” otro prófugo sampedrino. En la casa había drogas y armas. En su declaración ante el Fiscal dijo que era inocente del asesinato al que se lo vincula.
