Seguridad: qué era eso?
La seguridad en las calles y en los domicilios ha ido desapareciendo con el devenir de los últimos años, al hablar de domicilios referimos, claro está, también el de los negocios, escritorios, empresas, etc. Ni hablar de la inseguridad que pulula en la zona rural. La policía parece impotente para afrontar estos desafíos que le impone hoy la sociedad argentina. Los políticos no saben qué hacer con esta problemática: mientras tanto hablan y hablan sin parar. Los hechos, las realidades, no aparecen. Decía CHATEAUBRIAND, diplomático, poeta y estadista francés que influyó notablemente en su país entre los siglos XVIII y XIX que: “Los pequeños Maquiavelos de estos tiempos se imaginan que todo va a las mil maravillas en una sociedad cuando el pueblo tiene pan y paga los impuestos”. Hoy el pueblo tiene pan y - Montoya mediante- paga sus impuestos en una gran proporción, especialmente aquella clase media que siempre ha cumplido con el Fisco, sin embargo desde los Ministerios de Seguridad y de Justicia de la Provincia de Buenos Aires se adolece en cuanto brindar el servicio de seguridad que la población tanto reclama. Esta definición no es una obviedad; hace algunos años Carlos RUCKAUF ganó las elecciones de la Provincia de Buenos Aires prometiendo “balas” a los delincuentes entre otras premisas. No es aventurado decir que ese principio fue adherido por la mayoría de la población bonaerense. Entre esta pata de la mesa y la de la justicia, que se encuentra desmerecida por el ejercicio anormal que muchos magistrados y funcionarios han realizado de sus potestades, la población civil se encuentra por lo menos, abandonada y desorientada al observar que los que deben marcar caminos y ejemplos, no lo hacen, al contrario se ufanan de sus poderes para mostrar sus cabezas coronadas, no de laureles, sino de humo, sólo humo es el fatuo poder. Claro que hasta que la realidad llegue a cachetear a los poderosos con carnet oficial, pasará mucho tiempo y el pueblo no tiene la capacidad rápida de reacción que es necesario adoptar ante estas circunstancias. Concretando: si la Seguridad y la Justicia reinarán en esta sociedad bonaerense, bastaría con haber construido nuestra casa y no necesitaría otra protección que la del derecho de propiedad. Pero la orden del día es la inseguridad, la eximición de prisión o excarcelación, las penas abreviadas, en fin el sistema “garantista” o “abolicionista”. La exigencia es que cada uno pueda proteger su propiedad, su humanidad o sus cosas como mejor pueda: alarmas, ofendículas, rejas, policía adicional, seguridad privada, etc. etc. Creo que es hora de realizar profundas modificaciones en las carteras ministeriales de la provincia de Buenos Aires, ya que la mediocridad es el signo evidente que hoy impera, conforme los resultados que se pueden leer todos los días en los periódicos!!! [i]por el Dr. Elvio Macchia[/i]

:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/laopinion-static/images/logo.png)