Hace un tiempo que te fuiste, pero te extrañamos como ayer todos los días un ratito con mis pensamientos. ¿Será una forma de sentirte con vida al lado mío? La verdad que esto de no verte, no escuchar tu voz, no sentir tus abrazos, tus retos, tus cosas, duele; duele mucho y uno nunca se acostumbra al dolor de perder un ser amado, pero aprender a vivir con el peso de la angustia, de la espera, a que en algún momento de la vida nos volvamos a encontrar.
Si supieras las cosas que te estas perdiendo de tus hijos, de tus nietos, de los asados en familia, estoy segura que querrías volver tan solo un día, pero sabemos viejo que ya no sufrís y eso nos consuela a todos, sólo eso nos consuela.
Es poco lo que te pueda decir con respecto a mi amor por vos, todo es poco papá, porque gracias a vos y a tus cuidados hoy soy la persona que soy. Eso no es poco para mí, las angustias y las alegrías que logramos compartir los dos las llevaremos en nuestras almas para aliviar tanto dolor.
Cuatro años van que no puedo besar tus manos ni acariciar tu pelo y rostro, cuatro años, cuánto tiempo, mucho para ver a una persona que se quiere tanto.
Bueno viejo querido, desde acá te dejo un beso enorme y un abrazo interminable.
Tu hija Romina Suárez y nietas Milagros y Abril.
Ángel R. Suárez 02-11-51/23-07-05.
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