Se repite la modalidad “mientras no estabas”
Dos robos perpetrados en viviendas ubicadas en distintos puntos de la ciudad repitieron esta modalidad, sumándose a los cientos de episodios ocurridos en este último tiempo. Uno de ellos no fue denunciado porque la familia cree que “no sirve para nada”. En uno de los hechos, la policía logró recuperar un ciclomotor que se utilizaba para el reparto de comida.
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El domingo por la noche, un robo ocurrido en Don Segundo Sombra al 900, puso sobre el tapete nuevamente la preocupación de los vecinos de San Pedro que sienten que ya no pueden salir de su casa sin temer ser asaltados. El hecho ocurrió entre las 18 y las 23 horas, en momentos en que la familia se encontraba festejando el segundo cumpleaños de la menor de la familia en la casa de una de sus abuelas.
Al regresar al hogar, tras haber pasado un grato momento, la sorpresa fue realmente, desagradable. Lo primero que notaron es que el candado de la puerta que permite la entrada al predio de la vivienda. Luego, al dar la vuelta, notaron que la puerta de acceso emplazada sobre la parte trasera del hogar, estaba totalmente doblada. En ese momento, ya no quedaba más que esperarse lo peor.
Ingresaron a la vivienda con el objetivo de identificar que es lo que se habían llevado: encontraron todo revuelto. Del lugar faltaban ropa de todos los integrantes de la familia, una TV y un ciclomotor, en el que deben haber escapado del lugar.
Las víctimas decidieron no hacer la denuncia en la Comisaría ya que consideran que no es más que una pérdida de tiempo. La madre del padre de familia manifestó: “Los policías están haciendo reuniones y no hacen nada para parar este desastre”.
Esta no es la primera vez que esta familia sufre un robo de similares características. Durante los primeros días de Enero del 2005, mientras no se encontraban en su domicilio, autores aún ignorados, ingresaron y sustrajeron del interior de la vivienda varios elementos de valor, entre ellos el televisor. En ese momento, los damnificados decidieron radicar la denuncia pero no obtuvieron ningún tipo de respuesta, por lo que esta vez, se negaron a pedir ayuda a personal policial.
Algo recuperado
En la madrugada del jueves, una rotisería ubicada en La Laguna y Balcarce fue víctima del accionar de los delincuentes que ingresaron a la misma tras quitar la reja de una de las ventanas. Raúl, el dueño del comercio, se enteró de la noticia a partir del llamado de un vecino que, al despertarse en la mañana del viernes, encontró la reja arrojada en el piso.
Los delincuentes, de los cuales aún hoy se desconoce su identidad aunque se estima que eran al menos dos personas, rompieron los vidrios de la ventana ubicada sobre Balcarce, pero al no poder ingresar allí, se dirigieron a una ventana más pequeña que se encuentra sobre calle La Laguna. De esa ventana arrancaron las rejas, previo haber cortado algunos de sus barrotes presuntamente, mediante la utilización de una barreta.
Una vez en el interior del local, los delincuentes tuvieron tiempo de elegir qué llevarse. Sustrajeron, según comentó horas después el dueño del comercio, 15 litros de vino, una bandeja de empanadas, algunas cuchillas, $120 en efectivo y, lo que más lamentaba su dueño, la moto con la cual se realizaba el reparto de los pedidos durante la noche. Afortunadamente, la moto pudo ser recuperada a las pocas horas. Alrededor de las 11 de la mañana, personal policial divisó a la misma escondida entre unos arbustos de la calle Ansaloni al 200, sobre la zona de barrancas.
La casa de Raúl está ubicada al lado del comercio, separadas solo por una puerta. Los delincuentes podrían haber ingresado al interior de la vivienda pero sin embargo ni siquiera lo intentaron. Ni Raúl ni su esposa, quienes en ese momento se encontraban durmiendo, sintieron ningún ruido. Además, el perro de ellos tampoco ladró ante la presencia de los malvivientes, lo que hace pensar que podría tratarse de personas conocidas. Otro de los puntos que llama la atención es que el dinero se encontraba escondido en un rincón donde resulta extraño que los delincuentes hayan revisado. Raúl afirmó que solo él y su mujer sabían de ese escondite y que les resultaba muy llamativo que estos sujetos adivinasen el escondite. La bandeja en la que se encontraban las empanadas también fue hallada a los pocos minutos de descubierto el ilícito.
