Se quitó la vida uno de los acusados por una violación
El hecho ocurrió el domingo en la ciudad de 9 de Julio. Se trata de Jorge Curra, un joven de 22 años que hace tres años había participado junto a otras tres personas de un hecho aberrante, cuando violaron a una mujer discapacitada. Para acabar con su vida se roció con nafta y se prendió fuego ante la presencia de policías y vecinos del lugar.
:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2020/07/127225793730101.jpg)
En Junio del 2003 la localidad de Santa Lucía padecía uno de los casos policiales más relevantes en su historia. Cuatro personas violaron a una mujer discapacitada provocando la reacción de toda la comunidad que indignada por lo acontecido, se movilizó y pidió justicia en varias oportunidades.
Jorge Curra, Faustino Ruiz Díaz, Juan Manuel Ayllón y un menor de 17 años fueron los principales implicados y detenidos 15 días después a pesar de que se paseaban por las calles de Santa Lucía, como si nada hubiera pasado.
Jorge Curra, que por ser menor, en el momento de participar del hecho nunca tuvo condena, anduvo deambulando de comisaría en comisaría hasta que quedó en libertad. Y según contaron los vecinos de Santa Lucía, regresó por un tiempo a la localidad pero, tras unos meses, no se supo nada más de su vida.
Ahora la noticia llega desde la ciudad de 9 de Julio. En ese lugar habitaba Jorge Curra junto a su concubina, con quien al parecer no tenía muy buenas relaciones. En el atardecer del sábado la policía de esa ciudad recibió una denuncia por parte de la mujer por las constantes agresiones que le propinaba el joven. Alrededor de las 22 horas, una patrulla lo divisó sobre el kilómetro 2,63 de la Ruta Nº 5, a pocos metros del ingreso a la ciudad, en evidente estrado de ebriedad y ocasionando disturbios. Cuando los efectivos policiales procedían a identificarlo comenzó a rociarse con nafta, que había adquirido en una estación de servicio cercana, y se prendió fuego ante la atónita mirada de los uniformados y de vecinos que lo socorrieron y apagaron el fuego con lo que tenían a su alcance. “Era una verdadera antorcha humana”, señaló una vecina.
De inmediato fue trasladado al hospital de la localidad, en donde se le detectaron quemaduras en el 55 por ciento de su cuerpo. Su estado de salud era grave y en la tarde del lunes, falleció.
