Sancionar por informar: un jefe policial fue llamado a silencio por comentar la realidad de los delitos
La sanción a un comisario por brindar datos a la prensa sobre un hecho ocurrió hace meses y hubo que esperar para publicar y ratificar que negar la realidad es muy cómodo para el gobierno. El intento de restringir la circulación de información es lo que está sucediendo. Los lectores y oyentes encontraron nuevos caminos y en esto las redes sociales son indiscutibles.
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La intención de evitar hablar de los delitos que se suceden, al menos en el distrito de San Pedro, se vuelve cada día más perceptible. Basta con repasar los partes oficiales que difunde la fuerza de seguridad: allí se detallan intervenciones vinculadas a accidentes o procedimientos puntuales, pero se omiten, de manera sistemática, los hechos contra la propiedad y aquellos que forman parte del universo de los delitos penales. Hasta la asunción de Juan Carlos Agüero en la Secretaría de Seguridad resultaba difícil chequear las denuncias y aún así, sigue siendo complicado.
La consecuencia es clara: se intenta construir un relato parcial que deja afuera una problemática concreta como la inseguridad. Sin embargo, esa omisión no hace desaparecer los hechos. Por el contrario, los vuelve más visibles en otros ámbitos donde el control institucional no alcanza, como las redes sociales.
En ese contexto, la sanción a un alto jefe policial por haber brindado información al periodismo sobre un caso menor, aparece como un hecho tan contundente como preocupante. No solo impacta en su legajo personal, sino que además envía un mensaje hacia el interior de la fuerza: informar puede tener consecuencias. Hubo que esperar meses para poder publicar la situación sin delatar al “sancionado”.
Resulta difícil de comprender que compartir datos sobre hechos que distan de ser secretos o sensibles sea considerado una falta grave. Más aún en una época en la que la circulación de la información es prácticamente imposible de contener. Las redes sociales, los vecinos y las propias víctimas se convierten en mensajeros directos que exponen una realidad que, evidentemente, incomoda.
En ese entramado también se inscribe el rol de los medios locales. Muchos lectores recurren a espacios como Sin Galera o La Opinión no solo para visibilizar lo ocurrido, sino incluso para intentar recuperar bienes sustraídos o alertar sobre modalidades delictivas. A partir de esos aportes, en el 2025 La Opinión construyó un mapa del delito mucho más cercano a lo que efectivamente sucede.
La normativa es clara: un comisario puede ser sancionado por el Ministerio de Seguridad de la Provincia si divulga información sobre cuestiones que entorpezcan una investigación pero ocultar los delitos denunciados u ocurridos es otra cosa.
Porque, en definitiva, negar u ocultar la información no elimina el problema. Apenas lo maquilla. Y como tantas veces se ha dicho, intentar tapar el sol con las manos no hace más que dejar en evidencia la dimensión de aquello que se pretende ocultar.

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