Sancionan a dos policías por un incidente ocurrido en 2001
Ambos efectivos cumplían funciones en la Comisaría de Baradero y fueron denunciados ese año por un joven que había sido detenido tras los incidentes provocados en un partido de fútbol.
Una decisión que sorprendió a propios y extraños tomó la Justicia bonaerense contra un grupo de policías que en su momento se desempeñaban en la Comisaría de Baradero.
En enero de 2001 se produjo un serio altercado entre hinchas de Baradero y San Pedro, luego de disputado un encuentro de fútbol entre las selecciones de ambas ligas.
Para amedrentar a quienes estaban protagonizando los incidentes, la policía reprimió a los hinchas locales que querían llegar hasta el colectivo de los jugadores y simpatizantes, estacionado sobre calle Gorriti, lugar en donde se encuentra la cancha de Atlético Baradero, en el centro de esa ciudad.
El accionar policial dio resultado y como consecuencia de la intervención, unas veinte personas fueron aprehendidas y trasladadas a la Comisaría. Pero eso no fue todo ya que luego se conoció que uno de ellos había denunciado a tres policías por abuso de autoridad.
Según trascendió la denuncia del detenido carecía de veracidad, pero por esos días el interior de la Comisaría se encontraban algo alterado debido que había otro policía detenido acusado de matar a un joven y, según expresan, se aprovechó esa situación para acusar a estos policías.
La causa nunca transitó por sus carriles habituales y todos creían que se sobreseería a los imputados, pues se está hablando de un hecho acontecido hace 9 años. En 2007 se llevó a cabo el juicio y dos de los policías implicados, Martín Gafuri y Daniel Tornochi, fueron condenados a un año y medio de prisión en suspenso, más un año de no ejercer. Otros dos policías de apellido Barrios y Bargas (domiciliado en San Pedro) quedaron afuera de la causa.
El Ministerio de Seguridad y Justicia de la Provincia, determinó la cesantía de dos policías y les impide seguir cumpliendo funciones. La medida será apelada en el transcurso de esta semana, es decir que aún persiste la posibilidad de que los uniformados logren revertir esta situación.
Por estos días tanto en San Pedro como en Baradero, familiares y amigos de los policías implicados están haciendo circular un petitorio en el que se le solicita al Ministro Ricardo Casal la marcha atrás de la decisión tomada contra los policías.
Actualmente, Gafuri cumplía funciones en la ciudad de Baradero, mientras que Tornochi lo hacía en la Comisaría Tercera de la localidad de Zárate.
Los incidentes
Según publicó La Opinión en su edición del 17 de enero de 2001 se estaba jugando un encuentro de fútbol entre las selecciones de Baradero y San Pedro cuando se produjo el incidente. El partido correspondía al Torneo de la Federación Norte y los sampedrinos terminaron ganando por 1 a 0 con gol de Cristian Mari.
“San Pedro ganó en la cancha y lo sufrió afuera”, decía La Opinión y agregaba: “Parece que aún en épocas de crisis para el fútbol regional, la rivalidad entre San Pedro y Baradero puede mantenerse latente y provocar hechos lamentables. Sin embargo, sería injusto pensar así en tanto y en cuanto todo lo que ocurrió el domingo a la salida del Estadio de Atlético Baradero fue provocado por un pequeño grupo sobresaltado, probablemente incitado por parte de alguien cercano a las selecciones locales”.
Como el estadio de Baradero no estaba totalmente en condiciones, el operativo de seguridad no se limitó solo a la custodia policial y los dirigentes de Atlético pusieron seguridad privada. Lamentablemente no alcanzó.
Después del partido de juveniles que se desarrolló en forma tranquila, el ambiente comenzó a caldearse con el encuentro de primera. Dentro de la cancha, la selección dirigida por Omar Pepe malogró la oportunidad de ponerse en ventaja con un penal que fue atajado por el arquero sampedrino y todo lo que vino después fue muy intenso y trabado. Los cánticos y expresiones desafiantes partían desde la parcialidad local (se vendieron 1.100 entradas y había más de 1.300 personas) hacia un pequeño grupo de sampedrinos que se hizo más pequeño aún después del partido de juveniles, que fue el que convocó a mayor cantidad de familias sampedrinas.
El gol que marcó Cristian Mari de penal faltando cinco minutos puso muy violentos a quienes estaban predispuestos para explotar y la salida de la cancha fue una verdadera odisea para los sampedrinos, que en muchos casos se tuvieron que refugiar en el centro del campo de juego o en algunas dependencias para evitar sufrir los impactos de baldosas y piedras.
La policía en su afán de disuadir le puso más tensión a los incidentes con varios disparos de bala de goma y la detención de veinte personas, muchos de los cuales eran menores. Hasta dos horas después del partido muchos sampedrinos todavía estaban en Baradero temerosos de salir, cosa que al final lograron, no sin susto.
A las disculpas de los dirigentes de Baradero hacia los sampedrinos y la crítica de la prensa de la ciudad hacia quienes pudieron tener responsabilidad en el obsequio de entradas y cierto “calentamiento” de un ambiente que hasta el sábado era muy tranquilo, se les debe sumar la reflexión de quienes saben que en aquella ciudad el fútbol interregional o zonal depende de “hacer buena letra”. “Aunque vistosos, los fuegos artificiales y la excesiva utilización de una liquidación de pirotecnia para saludar el retorno del fútbol zonal a Baradero probablemente estuvieron de más”, dice el relato del periodista de este medio que cubrió en aquella oportunidad la impredecible noche.

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