Sánchez Negrete quiere que Coopser sólo cobre la luz
Presentó una nota para que el diez por ciento de capitalización no sea una obligación para el municipio. El ahorro es importante pero la apuesta es mayor porque pretende que la quita sea para todos los usuarios.
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Como en todo sistema solidario, las cooperativas recurren a sus socios cada vez que planean una inversión, una mejora o un salvataje a sus finanzas en tiempos de peripecias económicas.
En San Pedro, las históricas asambleas con debates profundos sobre el beneficio del bien común de cada decisión han dado buenos resultados.
Con distintos porcentuales y las manos levantadas de los delegados barriales, sea para la compra de nuevos vehículos o para una estación transformadora con mejor capacidad; tanto para la puesta en marcha del servicio de sepelios como para salvaguardar los ahorros, todo ha formado parte del crecimiento de la entidad que siempre fue prestigiosa por la eficiencia en sus trabajos pero que en los últimos años abandonó sus inversiones a manos de los gastos corrientes, los sueldos y el bienestar del sólido sindicado de Luz y Fuerza, que maneja sus destinos.
Con los números cerrados para unos pocos y cada vez más escasa participación de los sampedrinos, que son sus dueños, casi todo pasa desapercibido, menos para aquellos que han seguido paso a paso los vericuetos de un Consejo de Administración que se ha aislado al ritmo de los desvíos de partidas de dineros para otros fines, tales como el salvataje de la Clínica San Martín, para lo que se derivaron, en principio, 14 millones de pesos.
Un reclamo formal
Amen de la repetida discusión por la forma de cobro del alumbrado público, que fue materia de confrontación en varias administraciones, el particular estilo del concejal Mario Sánchez Negrete, ahora secretario de Economía de la gestión de Cecilio Salazar, llegó en formato de carta a la sede de Mitre y Honorio Pueyrredón.
En el texto, el municipio advirtió al Consejo de Administración de su negativa a pagar un 10 por ciento sobre el consumo de electricidad público, porque considera que el sustento de esa resolución carece ya de validez por las circunstancias tarifarias que se viven.
“Hay que pagar sólo por el consumo, el resto debe estar separado y cobrarse aparte”, dijo Mario Sánchez Negrete a La Opinión el pasado viernes. Es una vieja convicción del funcionario, que cuando se desempeñaba como edil ya había planteado su disconformidad por la liquidación de porcentuales sobre el consumo.
La respuesta de la entidad fue poco cordial, en principio, y se materializará por escrito en los próximos días. Es el principio de una guerra que tendrá negociadores dispuestos a componer una relación que sufre altibajos de manera permanente.
Pasaron 10 años desde 2007
Con dedicación obsesiva –y fluctuante, de acuerdo al clima de negociación política con el que se ha visto frustrado varias veces–, Sánchez Negrete arremeterá con un planteo que, de hacerse carne en la sociedad, traerá aparejado un verdadero sacudón para la Coopser.
Quiere que la factura se reduzca sólo al consumo y que los ítems de pago voluntario se cobren por separado en un recibo troquelado que no influya en el usuario a la hora de decidir un corte de luz. Allí están el 10 por ciento de capitalización, el cuatro por ciento del Fondo de Obras Públicas Comunitarias y hasta los Servicios Sociales a los que los socios adhieren voluntariamente sin evaluar su administración ni uso.
El argumento legal y también el político para la eliminación del porcentual que se le cobra al municipio se derrumba en un acta aprobada en 2007 en la que quedó fijado el monto porcentual que todos los socios deben pagar a cuenta de futuras inversiones. Nunca se modificó y el argumento para su aplicación siguió vigente: la crisis.
Una década después ese monto implica más de un millón y medio de pesos por mes. Más de 18 millones al año.
Hasta los inquilinos pagan la capitalización de los dueños de los medidores de sus propiedades y a ello le suman un cuatro por ciento más del Fondo de Obras Públicas Comunitarias cuya recaudación debe oscilar en el medio millón de pesos por mes.
La municipalidad abona con puntualidad casi 200.000 pesos por mes; 2.400.000 al año. Eso es lo que discute para sí y para el resto de los ciudadanos.
La trampa política también corre el riesgo del provocar un razonamiento cuya simplicidad resulta peligrosa: no pagamos, desfinanciamos, adiós sistema cooperativo. Hay que ser cuidadoso en una puja que puede terminar de ratificar lo que hoy equivocadamente se es: una empresa que presta un servicio básico a clientes cautivos.
Un abuso en la factura de gas
Los usuarios sampedrinos no advirtieron que en la última factura de Litoral Gas al sideral aumento de tarifas se le agregó un 4,5% que conforma un monto que se deriva al Municipio. Una persona atenta le recordó al secretario de Economía que la retención real corresponde a un 0,45%. La diferencia es notoria y quien consulte su liquidación lo encontrará en el rubro: “Tasa Inspección Seguridad e Higiene – San Pedro (4,5 %)”.
Tu cuenta de luz
Si se suma la tarifa básica con su cargo fijo más el consumo, que es variable, el Coseno Fi más impuestos, capitalización y fondo de obras públicas, queda conformado el importe final que abonan los socios/usuarios/clientes de la Coopser por el servicio eléctrico total. Quien tome su liquidación mensual, observará:
Una retención por la ley 11.969, que grava y recauda directamente para la Provincia de Buenos Aires del 0,6 %.
El segundo corresponde a la ley 9.226 de 1978 que deriva un 6 % a la Municipalidad de San Pedro.
El tercer porcentual que se aplica a los usuarios está previsto en la ley 11.769, “Marco regulatorio eléctrico de la Provincia de Buenos Aires”, que establece en su artículo 74 que el usuario pagará un 5 % que se destina al OCEBA (Organismo Control de la Energía de la Provincia de Buenos Aires).
A ello, como se dijo, hay que sumar un 14 por ciento adicional: 10 por ciento como cuota de capitalización de la cooperativa y 4 por ciento por el Fondo de Obras Públicas Comunitario.
Luego vienen los conceptos de pago voluntario entre los que hay dos pesos para los Bomberos Voluntarios, un dinero que ha sido relegado por el paso del tiempo y que resulta casi insignificante.
Allí también está la lista para los que se han asociado a los Servicios Sociales que abarca varios rubros que van desde los seguros de vida a los de sepelio y por último “otra capitalización” que es para invertir o reformular esas mismas prestaciones.
De ahí en más viene el Impuesto al Valor Agregado en sus variables Consumidor Final, Servicios Sociales o Responsable Inscripto e Ingresos Brutos si se trata de un consumo comercial.
