San Pedro, 103 años después
El 25 de julio San Pedro cumplirá 103 años desde su declaración de ciudad. Una fecha que nos permite pensar en lo que somos, mirarnos en lo que fuimos y soñar con lo que queremos ser. Por eso, en esta edición, La Opinión decidió recorrer algunos hitos de esa, nuestra historia como ciudad.
:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2020/08/1279723461200291720.jpg)
En el año del aniversario número 200 de la Patria, San Pedro cumple 103 como ciudad. La fecha no se corresponde con la edad de este pueblo, pero sí recuerda el momento en que nacía en la provincia de Buenos Aires una nueva ciudad.
Entonces, el aniversario que celebramos tiene que ver con una segunda fiesta, producto de ese segundo reconocimiento que es, además, el que pone en su lugar la pujanza de los sampedrinos y da el espaldarazo para que el desarrollo se convierta en realidad, en anhelo a construir a cada paso.
“Ciudad” es un concepto político administrativo que encierra muchas cosas y que tuvo acepciones diferentes según la época. En la Edad Media, se consideraba ciudad a aquella población que tuviera una catedral; en el siglo XIX, se definía como “la reunión de muchas casas dispuestas en calles y encerradas dentro de un recinto común que suele ser de muros y fosos”; hoy, la Real Academia de la Lengua señala a la ciudad como un “conjunto de edificios y calles, regidos por un ayuntamiento o municipio, cuya población densa y numerosa se dedica por lo común a actividades no agrícolas”.
“Las ciudades son un conjunto de muchas cosas: memorias, deseos, signos de un lenguaje; son lugares de trueque, como explican todos los libros de historia de la economía, pero estos trueques no lo son sólo de mercancías, son también trueques de palabras, de deseos, de recuerdos”, escribió Italo Calvino en “Las ciudades invisibles”.
Para nosotros, los sampedrinos, la ciudad sigue siendo esta casa, la patria chica, el espacio en el que reconocemos nuestra identidad, las calles donde el vecino saluda y el aroma a pueblo no abandona la marcha cotidiana.
Por eso, este año, para celebrar el cumpleaños número 103 desde que “ascendimos” a la categoría de ciudad, desde La Opinión decidimos narrar algunas piezas de esa historia que nos pertenece.
La historia se compone de esas memorias y deseos, palabras y recuerdos. Por eso los datos que a veces pueden parecer irrelevantes para narrar una época suelen ser definitorios a la hora de entender el pasado.
Aquí, en esta edición especial, encontrarán hitos que, como tantos otros, formaron parte de una cotidianeidad que hoy nos aparece lejana, que los mayores recordarán con la sonrisa de la nostalgia y los más chicos observaran como quien ve una pieza de museo.
Pero para ambos, estas historias que se cuentan en estas páginas serán un anclaje donde apoyar parte de la necesaria construcción de la identidad que nos debemos los sampedrinos.
Agueda y su peluquería; Andrés Clemente y las novedades eléctricas para el hogar; la pizzería de Gonzalito; las orquestas de la época de los bailes… Todos recuerdos de ese San Pedro que empezó a cobrar forma hace 103 años, cuando el pueblo se puso nombre de ciudad y empezó a andar su propio camino.
Todos los personajes que aparecen en esta edición son un granito de arena en el devenir de la ciudad. Cada uno de ellos hizo en esta tierra su aporte, emprendió sus sueños, luchó por ellos, vio crecer a sus hijos, tal vez a sus nietos, y se quejó o celebró cada transformación urbana que ha hecho de esta, nuestra casa, lo que hoy vemos al recorrerla.
Recordar con ellos aquellas lejanas épocas nos ayuda a pensar la nuestra y a mirar hacia el futuro. Porque ningún pueblo puede crecer si no conoce su historia, porque ninguna ciudad puede ser tal si no aprende de su pasado.
San Pedro cumple 103 años, pero tiene muchos más
La fecha que se ha decidido tomar como referencia para el aniversario es la que la historia registra como el día en el que se firmó el decreto que nos puso en el mapa de las ciudades de la Provincia de Buenos Aires con el nombre que hoy tenemos.
San Pedro, para entonces, había recorrido un largo camino iniciado después de la Segunda Fundación de la Ciudad de la Santísima Trinidad y Puerto de Santa María de los Buenos Aires, concretada por Don Juan de Garay el 11 de junio de 1580.
Cuentan los historiadores que han investigado sobre el tema y editado trabajos que nos permiten conocer un poco más sobre el origen de este pueblo, que después de la Segunda Fundación de Buenos Aires se amplió la posesión del gobierno español sobre un inmenso territorio que, en partes, era cedido a aquellos que se presentaban interesados en poblarlos y aceptaran los designios de la Corona Española.
Entre quienes enfrentaron las burocráticas tramitaciones para obtener tierras en el actual Partido de San Pedro aparece como primer poblador el Capitán Juan Gutiérrez de Humanes, en 1641. Su solicitud fue por una porción de las tierras que hoy forman parte de la ciudad a las que se sumaron las de otros integrantes de la familia.
Así se dio origen al Pago de San Pedro, divido en las Estancias mencionadas como “Arriba”, del “Medio” y la “Invernada” o de “Abajo”, también conocida como “Rincón del Tala”.
Esta familia se fue extinguiendo hacia principios del 1700 y la subdivisión entre los descendientes desembocó en fracciones con nuevos propietarios, entre ellos Fray Cayetano José Rodríguez, nacido precisamente en la Estancia “La Invernada” en fecha muy próxima al 13 de noviembre de 1762.
El pueblo se fue formando en el Rincón de San Pedro Dávila de los Arrecifes, en la rinconada formada por los ríos Arrecifes y Paraná, con una extensa región de tierras bañadas por esos cauces.
En 1743 el Cura de los Arrecifes, Presbítero Francisco Antonio Goicochea, propuso la construcción de un Convento para mejorar la calidad de vida de los franciscanos y además ayudar a los que lo necesitaran.
Su aporte para construirlo fue de tierras y dinero, y el 26 de agosto de 1748 el Rey Fernando VI concedió la autorización pertinente, mediante una Real Cédula que firmó en El Buen Retiro. Esa fecha, 26 de agosto, es la que otros consideran como “fundacional” y bajo la que en 1998 se celebraron los 250 años del pueblo, con festejos populares, y aunque algunos promovían que se tomara para siempre, se impuso la del 25 de Julio, fecha de la declaración de ciudad.
Alrededor de ese convento comenzaron a agruparse las primeras construcciones y el núcleo de lo que hoy es el distrito de San Pedro. Después, con el Virreinato del Río de la Plata en 1777, se inició un proceso de transformación constante. Fue creado el “Partido de los Arroyos” comprendiendo a nuestra región; más adelante surgió el “Curato de San Pedro”; y, finalmente, por acuerdo de Cabildo de Buenos Aires, el 30 de diciembre de 1784 se creó el Partido de San Pedro, con Don Miguel Ruiz Moreno como primer Alcalde.
La Revolución de Mayo trajo el fin del ciclo de “comisionados” y el último fue precisamente un descendiente del primer alcalde, Don Manuel Pacífico Ruiz Moreno.
Eran años en los que las bellas y fértiles tierras sampedrinas se convertían en un atractivo objetivo para los inmigrantes.
En el año 1822, Bernardino Rivadavia dictaminó una ley que suprimió la subvención a los conventos, y las propiedades muebles e inmuebles de los mismos pasaron a manos del Estado.
Los frailes que habitaban el convento regresaron a España y sólo quedó uno encargado de la Iglesia. Desde que el convento pasó al dominio de la autoridad civil fue utilizado como sede de la primera escuela de estado y también como sede de las autoridades del Juzgado de Paz. En ese período también se declaró la Primera Colonia Agrícola en 1825 y se libró en la Vuelta de Obligado la histórica batalla del 20 de Noviembre de 1845.
En 1854 comenzó a aplicarse la ley de organización de los municipios. Tomó forma un nuevo sistema de gobierno y surgió además un Cuerpo Deliberativo representado por municipales electos por el pueblo. Así se funcionó hasta que la elaboración de la Ley Orgánica municipal de 1886 creó el cargo de Intendente Municipal que instaló el período de Jefes Comunales, con Máximo Millán en 1886, y la posterior construcción del actual Palacio de gobierno en el lugar en el que fue demolido el viejo e histórico convento.
Este 25 de Julio se recuerda la promulgación de la Ley Nº 3.040 dictada en 1907 por la Honorable Legislatura de la Provincia de Buenos Aires con la formal declaración de Ciudad. Habían transcurrido 266 años desde la llegada de Humanes, pasarían 103 años hasta nuestros días.
