Salud y Bomberos entrenan para la emergencia de un “duro verano”
Luego de las declaraciones del titular de la Guardia del Hospital que anticipó una temporada “complicada”, el jefe del Cuerpo de Bomberos Marcelo Duarte se sumó al pronóstico tras más de una decena de intervenciones durante los últimos días de 2013. Para enfrentar el verano trabajan en simulacros y capacitaciones.
:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2020/08/simulacro_4.jpg)
La Subsecretaría de Salud y el Cuerpo de Bomberos Voluntarios implementaron en las últimas semanas simulacros de accidentes con el fin de ejercitarse en el rescate de víctimas, posibles incendios y atención a politraumatizados, ya que prevén una “dura” temporada estival luego de un 2013 muy intenso en cuanto a intervenciones para el servicio de emergencia del Hospital y Bomberos Voluntarios.
Durante la jornada de capacitación el Subsecretario de Salud Javier Sualdea llegó hasta el Hospital para ponerse a disposición de los rescatistas el pasado 11 de diciembre. En ese momento le explicaron que en realidad se trataba de un simulacro y que nada grave había sucedido. Pablo Picchioni, Jefe de la Guardia del nosocomio, explicó que no dieron a conocer que la actividad se realizaría esa noche, “para demostrar que el sistema de emergencias funciona”. Sólo un reducido grupo de profesionales médicos y del equipo administrativo sabían del operativo. Lo propio sucedió con los bomberos que acudieron al lugar para encargarse de las tareas de enfriamiento sobre “un camión cisterna que colisionó con un ómnibus de la empresa de transporte que presta servicio en la ciudad”, en la esquina de Moisés Novillo y Rivadavia.
“La intención de este simulacro fue perfeccionar la atención a politraumatizados y saber quiénes requieren atención y traslado inmediato y quiénes pueden esperar”, explicó Picchioni.
Además, con el respaldo de Cicop, la Subsecretaría de Salud y el laboratorio Casasco, la Asociación de Profesionales Médicos de San Pedro recibió a Guillermo Cubelli, consultor experto de la Dirección Nacional de Emergencias Sanitarias y exjefe de emergencias del Hospital “Evita” de Lanús; y a José De Echave, exdirector de Emergencias Sanitarias del Ministerio de Salud de la Provincia de Buenos Aires. “Dos eminencias”, aseguró Eduardo Seren, el anestesista del hospital que encabezó la capacitación. El curso Miatra (Módulos integrados de atención del traumatizado), fue dictado por los profesionales “diez años después, de la últimas vez que se organizó una actividad similar”, explicó Seren a La Opinión.
El Triage
El Triage es un método que se aplica durante emergencias y desastres para la selección y clasificación de los pacientes basándose en las prioridades de atención, privilegiando la posibilidad de supervivencia, de acuerdo a las necesidades terapéuticas y los recursos disponibles. De esta manera se busca evitar que se retrase la atención de un paciente que podría empeorar su pronóstico, si se demora su atención.
Este fue el módulo más importante y el que pone en discusión la sensibilidad de una profesión que tiene en sus manos ni más ni menos que la vida humana. Es que los médicos no sólo deben cargar con la responsabilidad de salvar una vida, sino además, con la decisión de qué vida salvar.
La tendencia actual, en la mayoría de los hospitales, es la de establecer 5 niveles de gravedad con los que se identifica a las víctimas durante un siniestro. El más grave, o Rojo, precisa de la atención del médico en forma inmediata; el nivel 2 o Naranja, indica que la atención por parte del profesional puede demorarse hasta 10 minutos; el Amarillo da cuenta que la asistencia puede postergarse hasta 60 minutos; el verde permite que transcurran hasta dos horas; y el nivel 5, o azul, es el que permite que el paciente sea atendido hasta cuatro horas de ocurrido el accidente. Así se explican muchas de las escenas que suelen observarse en las tragedias e incluso el personal que debe estar entrenado para la contención ante los reclamos. “No es quien más grita, quien más ayuda necesita”, es una de las premisas básicas que deben usar los profesionales a la hora de afrontar una catástrofe y medir las posibilidades de sobrevivencia de cada víctima.
Las capacitaciones y simulacros continuarán durante los meses de enero y febrero y serán fundamentales en medio de una temporada de verano que las autoridades anticiparon como complicada sumando hechos que no demuestran lo contrario.
