Sólo el dolor y la impunidad para Pereyra
El pasado 1º de Febrero se cumplieron 4 años del asesinato de Aldo Daniel Pereyra. Uno de los casos más impresionantes que se recuerde en la historia policial de la ciudad. La impunidad parece seguir ganando la pulseada.
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La lucha de sus familiares, las marchas y el reclamo por Justicia, fueron los únicos que lograron hacer que al menos la sociedad se pregunte ¿Quién es ese de la foto, por el que se pide Justicia?. Para muchos sampedrinos, el caso de Aldo Daniel Pereyra, fue uno más de los tantos hechos lamentables que se tuvieron que soportar. Pero en realidad terminó siendo una bisagra… un antes y un después. Pues nadie podrá asegurar que las cosas se hicieron como era debido, que algo cambió. Y si así sucedió fue para peor. Aún hoy, a 4 años de su asesinato, se espera que la Justicia, “haga Justicia”, porque a pesar que la causa se cerró por falta de pruebas, siempre queda algo de esperanza.
Desde ese día, se supo que los menores son intocables, hagan lo que hagan, y que quienes tienen la llave de la puerta del poder seguirán siendo impunes.
Este caso, sólo ha dejado dolor, la señal de la debilidad que presenta la Justicia ante ciertos temas, principalmente cuando se tienen escasos recursos económicos.
Pereyra tenía, en el momento del crimen, 16 años, y según dicen fue asesinado a puñaladas por un menor de 12 años en el local bailable “Tierra Media”. Al parecer mantenía diferencias de larga data con su atacante, por cuestiones aparentemente amorosas. La novia de Pereyra en ese momento, una joven de 13 años, había mantenido con anterioridad una relación sentimental con el menor de 12.
El fallecido había llegado esa noche al boliche acompañado por cuatro amigos. En un principio no lo habían dejado ingresar, justamente, porque la semana anterior se había enfrentado con quien finalmente lo asesinó.
Cuando los amigos de Pereyra se fueron del lugar, las personas a cargo de la seguridad del boliche, lo dejaron ingresar al local. Pereyra fue al baño y detrás suyo ingresó el menor de 12 años, acompañado por otros amigos. Las versiones indican que primero le propinaron varios golpes de puño y una vez que se encontraba en el suelo, el menor de 12 años le asestó varias puñaladas en el estómago que lo hirieron de gravedad. Sin embargo, no falleció en el acto, sino que increíblemente fue trasladado hacia la vereda del local, donde permaneció durante más de 20 minutos a la espera de una ambulancia o que alguien se decidiera a ayudarlo. La ambulancia nunca llegó, por lo que Pereyra fue trasladado al Hospital por un particular en su auto. El joven ingresó a la guardia del hospital con vida, pero la situación era muy delicada y falleció.
A cuatro años de lo ocurrido, las marchas y los reclamos de Justicia fueron en vano. Hoy sólo perdura la lucha de Marta (abuela de Daniel Pereyra y madre de Jacqueline, la mamá del menor quien falleció hace dos años), que con sus pocos pesitos, imprimió unas fotocopias de su nieto y salió, engrudo en mano, a empapelar la ciudad reclamando para que algún día se haga Justicia.
En cuanto a los responsables del local bailable y quienes tenían a su cargo los controles y habilitación, nunca sucedió nada.
