Robos y quejas en el cementerio
En los últimos días, varias personas mostraron su preocupación por la falta de seguridad que existe en el cementerio. Han desaparecido, placas y hasta una puerta.
:format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2020/07/12722581491808.jpg)
La historia no es nueva, pero los damnificados parecen haber tomado fuerzas y sacado a relucir un sinfín de quejas sobre las diferentes circunstancias que les han tocado sufrir en el cementerio.
Se sabe que manos anónimas hacen de las suyas en cualquier momento del día y se han detectado una importante cantidad de robos, destrozos y abandono. Por supuesto que las autoridades, si bien dan la cara, no se hacen responsables. Y crece el descontento de quienes acuden al lugar y se encuentran con un panorama desolador.
El material que predomina en el lugar es el metal, y es sabido el valor económico que hoy día tiene. Siendo presa fácil de los delincuentes, que prácticamente han arrasado en las últimas semanas con toda clase de elementos que tienen a su alcance.
Uno de los robos más increíbles fue el de la puerta de metal de una bóveda. Aunque parezca increíble, la damnificada contó cómo se encontró con el lugar vacío. “Yo vengo todos los días al cementerio y no puedo entender que nadie pudo ver que se llevaban una puerta”, aseguró. “Le dimos la llave a una de las personas que trabajan allí para que abra y ventile el lugar, pero una tarde cuando fue a cerrarla se encontró que faltaba la puerta”.
Otro propietario aseguró que en su bóveda también se produjeron robos. “En mi caso se llevaron pertenencias que había sobre el cajón de mi papá. Placas y hasta una bandera de Boca Jrs. que le habíamos colocado encima. No hicimos la denuncia, pero creemos saber quién fue”.
Estos son apenas dos, de una veintena de casos que se conocieron en los últimos días. Entre los episodios más comunes se han detectado la sustracción de las letras metálicas que se encuentran en la parte superior de las puertas, pues al parecer también son de valor.
El control sobre el lugar existe, pues hay una guardia de dos personas por turnos, de 7 a 12, de 12 a 15 y de 15 a 18 horas. Después es tierra de nadie, y se especula con que ése sea el momento en que se producen la mayoría de los ilícitos.
No es necesario que entren y salgan por el propio ingreso al cementerio. Al parecer, se trata de personas que conocen el lugar al pie de la letra y se mueven como profesionales a la hora de llevar a cabo el ilícito. Además, sería bueno establecer qué participación tienen los desarmaderos o los llamados reducidores, en esta clase de situaciones. En la Comisaría local no se han recibido denuncias, pero no se descarta actuar de oficio ante las variedad de hechos denunciado en los medios.
