Rivas pide que evalúen sanciones contra Basso por el episodio de "la bolsa que me voy a tomar esta noche"
El concejal de Consolidación Argentina advirtió que la actitud de la radical podría ser pasible de sanciones. Su planteo reabre un debate sobre las formas en el Concejo, que de un tiempo a esta parte tuvo varios episodios pasibles de ser analizados bajo el control disciplinario que plantea el reglamento interno.
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Tras el insólito cruce que tuvo lugar en la última sesión, cuando Paola Basso dijo que Martín Rivas había pronunciado la frase "la bolsa que me voy a tomar esta noche" mientras Soledad Llull hacía uso de la palabra durante el tratamiento de un proyecto relacionado con la entrega de bolsas de polietileno en comercios, el concejal de Consolidación Argentina hizo un planteo para que se aborde la cuestión disciplinaria.
Rivas elevó dos notas a la presidencia. En una solicitó que se le entregue copias de audio, video y de la versión taquigráfica de la última sesión, en la que ocurrió en insólito cruce, y en la otra pidió a Baraybar que evalúe si amerita poner en marcha mecanismos de sanción contra Basso.
El planteo de Rivas pone en debate las herramientas previstas en el reglamento para sancionar actitudes de los concejales cuando se extralimiten en la manera en la que se dirigen a sus pares, algo que en esta composición del cuerpo ya tuvo varios episodios, algunos de ellos con el propio concejal como protagonista señalado.
"Se me atribuyeron públicamente expresiones que rechazo en forma expresa y categórica haber pronunciado", dijo Rivas y anunció que evaluará "con el debido asesoramiento profesional, las acciones institucionales y/o legales que eventualmente pudieran corresponder en resguardo de mis derechos".
El edil de Consolidación Argentina elevó un "reclamo formal de observancia del Reglamento Interno" del Concejo para que se determinen "las responsabilidades institucionales y disciplinarias que pudieran corresponder" respecto de lo que dijo Paola Basso en la sesión en Gobernador Castro.
Pidió expresamente que se determine si "configura un supuesto de desorden de conducta en el ejercicio de las funciones", en cuyo caso deberá analizarse la "eventual responsabilidad disciplinaria" y la "aplicación de las medidas o sanciones que correspondan".
En ese marco, el mismo concejal a cuyo bloque la Presidencia le perdonó la aplicación del reglamento interno cuando faltaron sin justificación y deberían haberle descontado la mitad de la dieta, requirió a Baraybar que "informe las medidas adoptadas durante la sesión frente a las manifestaciones aquí cuestionadas".
Además, solicita saber "las razones por las cuales no se habría aplicado —de así surgir de los registros oficiales— el procedimiento contemplado" por el reglamento interno, que establece mecanismos para que el presidente llame al orden ante “alusiones personales, insultos o interrupciones reiteradas”, algo en lo que Baraybar es habitaualmente flexible, incluso con el propio Rivas.
"Niego de manera expresa, absoluta y categórica haber pronunciado dicha expresión", sostuvo Rivas sobre la frase "la bolsa que me voy a tomar esta noche".
El planteo del concejal está relacionado con que lo que dijo Basso no estuvo vinculado a diferencias políticas o de mirada respecto del proyecto que estaba en tratamiento, sino que fue un "perjuicio que excede ampliamente el normal intercambio propio del debate político".
Recordó Rivas que en la sesión de La Tosquera Basso lo había señalado en una alocución como uno de los concejales que "denostan constantemente al resto de los integrantes de los distintos bloques con insultos, con violencia verbal, con violencia física incluso, de la hemos sido testigos" y lo acusó de pegarle "una cachetada al concejal Rey".
"Dicha agresión no ocurrió", volvió a a sostener Rivas y consideró que la situación no es "un episodio circunstancial o un exceso verbal producido al calor de un debate" sino que amerita analizar "si existe una reiteración de conductas consistentes en introducir imputaciones personales contra otro integrante del Cuerpo, atribuyéndole hechos o expresiones susceptibles de afectar su honor, reputación y consideración pública".
Rivas pidió establecer si Baraybar consideró que las palabras de Basso fueron una "alusión personal o falta al orden" y si, en ese marco, aplicó el procedimiento previsto para llamarle la atención.
"Una afirmación falsa atribuida públicamente a un concejal no afecta únicamente al destinatario. Afecta la credibilidad del Concejo Deliberante como institución", aseguró Martín Rivas.
Consideró, además, que "la gravedad resulta mayor cuando la expresión atribuida involucra una problemática social tan sensible como los consumos problemáticos, que no deberían ser utilizados como mecanismo de burla, insinuación o descalificación política".

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