Reyerta en barrio Malvinas: una de las heridas pidió el alta para evitar que le usurpen la casa y reclama protección
Soledad fue trasladada al Hospital desde el Barrio Malvinas con un severo traumatismo en la frente tras ser atacada con un adoquín cuando intentaban entrar por la ventana de su vivienda. Señaló con nombres y apodos a los agresores, radicó la denuncia, reclamó intervención policial, y desmintió vinculaciones con el narcotráfico.
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El violento episodio registrado este miércoles en el barrio Malvinas que demandó la presencia policial y el traslado de dos mujeres en ambulancia a la guardia del Hospital, tenía como precedente un pedido de auxilio. Por la tarde quien luego sería la víctima principal de los hechos, llamó a La Opinión & Sin Galera para solicitar que se la entreviste porque sabía que se avecinaban momentos difíciles.
Soledad y Julia, tienen 48 y 52 años respectivamente y viven sobre calle Ayacucho al 1300. Allí fueron amenazadas en reiteradas ocasiones y el desenlace violento se produjo minutos después, cuando este medio intentaba ratificar si el relato era verosímil y estaba vinculado con la reyerta que el martes terminó con tres heridos en el Barrio El Caserito y del que habló la madre de uno de los heridos para aclarar que su hijo circulaba en bicicleta cuando fue alcanzado por las balas. En principio se supo que la escalada de conflictos está relacionada con disputa de territorios y la comercialización de drogas pero ellas sostienen que no es así.
La pareja de mujeres que resultó herida fue trasladada al Hospital y pese a que a que se les requirió que permanezcan en la guardia decidieron firmar el alta voluntaria, radicar la denuncia y retornar a la vivienda por temor a que sea usurpada.
Soledad presentaba una importante lesión en el lateral izquierdo de su frente producto del impacto de un adoquín y según explicó, la agresión ocurrió cuando los agresores quisieron ingresar a la casa con intenciones de ocuparla y despojarla del inmueble como ya ha sucedido en otras ocasiones y con la misma modalidad.
En sus declaraciones, apuntó formalmente contra dos personas a quienes identificó por sus nombres, apellidos y apodos. Todos sumamene conocidos en el ambiente de las bandas que disputan territorio para la venta de drogas.
“Yo quise detener que no entren por la ventana y me dio con un adoquín en la frente”, contó visiblemente afectada sobre el ataque que le provocó la herida en la cabeza.
La vecina denunció además que las intimidaciones son permanentes: “Me están amenazando de muerte a mí, a mi pareja, a mi hijo que vino de Buenos Aires a vivir conmigo; estaba mi nieta, a ellos no les importan las criaturas”, advirtió.
Lo extraño es que desestimó que los hechos respondan a disputas estupefacientes: “No sé qué están diciendo de droga, nada que ver. Él estuvo drogado toda la noche y me viene a molestar a mí en mi casa. Yo tengo un kiosco, que de eso vivo”.
En su declaración, Aguirre dejó asentado que el hecho se desató alrededor de las 17:30 cuando ambos comenzaron a apedrear la propiedad. Uno de los proyectiles iba en dirección a su nieta: al cubrir a la menor para evitar que resulte herida, recibió el impacto en la frente, golpe que le provocó la pérdida momentánea de conocimiento.
La situación de hostigamiento no cesó: mientras la mujer se encontraba en sede policial prestando declaración, fue alertada de que los agresores continuaban intentando entrar por la fuerza a su domicilio y habían cortado el suministro eléctrico de la vivienda para concretar la usurpación.
Por último, remarcó la situación de vulnerabilidad en la que se encuentran frente a la falta de respuestas: “Llamé a la Policía y tampoco la Policía hace nada. ¿Qué tengo que hacer yo? ”, cuestionó, al tiempo que insistió en la necesidad de contar con custodia y medidas de seguridad que garanticen la integridad de su familia y el resguardo de su casa.

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