Resistiré y Centro Oncológico: fractura, polémica y sospechas
Los socios médicos del Centro Oncológico denunciaron públicamente irregularidades con los subsidios que la asociación civil Ante Todo Resistiré gestionó para el lugar. Ello provocó una dura respuesta por parte de Karen Battle, presidenta de la ONG. La situación desnudó un secreto a voces: la creación de una clínica oncológica privada con fondos del Estado nacional, subvencionada por el municipal donde los ingresos son muchos sin haber hecho inversión alguna.
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Las declaraciones públicas que enfrentaron esta semana a la Dra. Lidia Ubalton, médica del Centro Oncológico Regional URE (Unirse, resistir, enfrentar o “Ubalton, Resistiré, Ejarque”) con Karen Battle, hasta hace dos meses inseparables compañeras de ruta, abrió serios interrogantes respecto de cuál ha sido el desarrollo de este hospital de día en el que el Estado ha invertido sumas millonarias.
La disputa surgió cuando Ubalton anunció públicamente la desvinculación de la sociedad de hecho que con su esposo Silvio Ejarque crearon para el Centro Oncológico respecto de la asociación civil Ante todo Resistiré, que preside Karen Battle, una organización social sin fines de lucro que nació para apoyar a pacientes oncológicos e integrada por personas en esa condición de salud.
Los cruces fueron en duros términos y dan cuenta del fin de una relación que era muy estrecha, al punto de que Battle supo ser secretaria –“ad honorem”, según ella misma– de los médicos.
No todo es lo mismo
El Centro Oncológico URE es una sociedad de hecho, es decir una asociación con fines de lucro cuyo objeto social es la atención médica de pacientes oncológicos. Ante todo Resistiré es una asociación civil sin fines de lucro cuyos objetivos son ayudar, colaborar y acompañar el proceso de tratamiento de esos pacientes.
Juntos iniciaron un camino que fue desde el reclamo desesperado de una mujer por sus medicaciones hasta la conformación de una clínica privada de atención que fue creada merced a los cuantiosos subsidios otorgados por el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, a cuyos escritorios llegaron gracias a las gestiones del asesor local de la Ministra Alicia Kirchner, Elvio Macchia.
Lo que el Estado Nacional entregó a la ONG Ante Todo Resistiré es ni más ni menos que todo el equipamiento necesario para la conformación del hospital de día. A ello debe sumarse que la participación del Estado local también es importante. En principio porque gestionaron 100.000 pesos ante el gobierno provincial para atender a los pacientes sin cobertura médica, pero fundamentalmente porque el Municipio paga a los médicos como parte de su plantel por un servicio de 36 horas semanales, descentralizando de esa manera la atención de paciente oncológicos en el Hospital local.
Todo ello sucede en URE, en la clínica privada que conocemos como Centro Oncológico Regional, donde los médicos dueños facturan a las obras sociales por una de las prestaciones médicas más caras que existen y además brindan atención subsidiada por el municipio y por la ONG a quienes no puedan acceder a ella, es decir a quienes no tienen cobertura.
El Centro Regional, entonces, factura para sí todo aquello que es posible facturar, por lo que el Hospital local renunció a la posibilidad de atención de pacientes oncológicos que pudieran pagar el tratamiento, es decir renunció a la facturación de ese tipo de servicio en beneficio de URE.
La pregunta que subyace es por qué desde el principio no se aprovecharon los fondos del Estado para ofrecer un servicio de calidad público, con el equipamiento que ofreció Desarrollo Social, la colaboración de la ONG en el acompañamiento de los pacientes y la posibilidad del Estado local de recaudar importantes sumas para contribuir a la salud pública de toda la población.
La voz que
rompió el silencio
Ubalton dijo que esa separación obedece a “irregularidades” que consideró existirían en el manejo de los fondos que la ONG recibe en concepto de donaciones, tales como los 100.000 pesos que otorgó el Gobierno provincial mediante gestiones realizadas por el municipio.
“Hay pacientes que dicen que las drogas no les llegaban”, disparó la médica, quien habló de “una supuesta donación de 100 mil pesos”, a la que llama “supuesta” porque “en el Centro Oncológico no hubo ninguna mejora y ese dinero era para terminar con todo lo que es el Centro Oncológico”.
De la misma manera, puso en tela de juicio lo que la asociación civil hizo con las computadoras que donó la Fundación Banco Provincia a través de su presidenta Karina Rabolini, esposa del Gobernador. “Las cosas que fueron donadas para el Centro Oncológico no están ahí”, dijo la doctora.
Además, señaló “irregularidades con el manejo de los pacientes” tales como “entrega de medicación sin ningún tipo de supervisión”. En ese sentido, desde URE indicaron: “Nosotros no avalamos ninguna acción de ellos (Resistiré) sobre los pacientes oncológicos nuestros”.
“Nosotros no somos quién para controlar el dinero que reciba Ante todo Resistiré, pero no avalamos que pidan donaciones en nombre del Centro Oncológico”, sostuvo la médica como argumento fundamental de la desvinculación.
A la calle
Ante todo Resistiré convocó a una conferencia de prensa realizada en la vereda sobre calle Lavalle, en cuya intersección con Belgrano se erige el Centro Oncológico. Allí, Karen Battle desmintió el presunto manejo irregular de fondos, dijo que el alquiler de la casona donde funciona el hospital lo pagan ellos y que las declaraciones de Ubalton obedecen a “un problema personal” de la médica con ella.
Ese lunes, a las 15.00, la ONG se retiró de URE para ya no volver, por eso hablaron con la prensa en la calle. Battle señaló que Ubalton “dice que la asociación no tiene que pedir dinero, pero es la que se encargó de gastos cuando los médicos no tenían, para que este lugar no deba absolutamente nada, alquiler, luz, gas, el agua de los dispensers, una fotocopiadora alquilada, todo a nombre de la ONG” y que “los 100 mil pesos (del subsidio provincial) fueron entregados al Municipio, la rendición, en noviembre, le entregué una copia al contador Jorge Génova”, Secretario de Economía del gobierno local.
“Con esos 100 mil pesos se compraron computadoras, se pagaron los alquileres atrasados, porque ellos no pagaban cuando no llegaba el equipamiento, pedimos que nos espere al dueño, pagamos 7 mil pesos por mes, 40 mil más o menos se fue en eso”, sostuvo la titular de la ONG, que acusó a los médicos de “lucrar con los pacientes oncológicos”, algo que, de ser así, no puede ser nombrado como de reciente notificación por parte de Battle, quien conoce bien la manera en la que trabajan desde que están en la ciudad sus antiguos amigos.
Juntos
y separados
Ante todo Resistiré, como se dijo, es la asociación civil sin fines de lucro que consiguió el dinero para comprar los equipamientos necesarios para el funcionamiento del hospital de día. Todo ese material fue cedido en comodato a la sociedad de hecho URE. Para que quede claro una vez más: una clínica privada cuyo financiamiento estuvo a cargo desde el primer tornillo a la última gasa por parte de fondos públicos.
Además de ese convenio de comodato, existe un convenio municipal con la ONG y, además, el contrato de los médicos por parte del Estado local.
Battle denunció que el Subsecretario de Salud Julio “Caraballo pidió revocar el convenio con la asociación y hacer uno con URE”. Al respecto, el Dr. Ariel Ramanzini, abogado de Resistiré, dijo que “para revocarse un convenio debe alegarse una causa, hay que justificarlo en la Justicia. Todo haría entrever que esa revocación es para favorecer al sector privado”.
Además, explicó que el comodato en el que la asociación cede todo al Centro Oncológico puede ser disuelto a su vez, ya que estarían en condiciones de “intimar por el convenio suscripto de prestaciones recíprocas, porque están impidiendo que la asociación efectúe el control de toda la documentación y la parte administrativa del Centro Oncológico”, y sostuvo que “de buena fe, la asociación suscribió esos contratos sin el asesoramiento legal necesario”, lo que llama la atención, ya que el Dr. Macchia siempre estuvo muy cerca del proyecto.
Cómo sigue la atención
Desde el Centro Oncológico aseguraron que las prestaciones continuarán como hasta ahora, que quienes tengan obra social pagarán el tratamiento a través de ellas y quienes no tengan cobertura lo harán gracias al convenio existente con la Municipalidad.
De todas maneras, Battle puso un manto de dudas al respecto: “No queremos que se corte la atención. Acá hay gente que tiene obra social y se les ha cobrado por la atención, se alquilan a los médicos los consultorios y eso lo cobra la parte privada”, aunque aseguró: “Nosotros no queremos que tengan problemas los pacientes, les pido que se queden tranquilos, porque la asociación va a pelear por el derecho a la salud”.
Si bien la idea primigenia era centralizar toda la atención en el Centro Oncológico, Ubalton dijo que “el paciente sin cobertura está cubierto con los médicos del hospital, nosotros estamos para quimioterapia y consultas oncológicas. El resto, psiquiatras, psicólogos, clínicos, todo eso se puede usar lo del hospital”.
