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“Vivo en el Barrio Los Aromos y hace varios días, dos semanas por lo menos, no se puede respirar del olor que proviene de la Fábrica Arcor”, se quejó una vecina en el muro de La Opinión. “Es un olor a barro podrido y no se puede respirar. Yo, por ejemplo, soy alérgica y tengo que tener todo cerrado. En mi casa ni una ventana se puede abrir”, agregó. Los vecinos que recorren habitualmente el camino detrás del cementerio también advierten su preocupación por lo que reconocen como desechos de una planta, que contamina el agua. “¿Qué se puede hacer cuando una fábrica lleva un desecho por la banquina de una calle y cuando rebasa queda como desecho en nuestras casas?”, cuestionan los que viven en calle Independencia, que están cansados “de que a quien le corresponde controlar no lo haga”.
