Escucho la radio las veces que puedo y que quiero… ¿Por qué, qué quiero? Porque me da lástima cómo estamos como sociedad. A pocos les importa el otro, con todo lo que la palabra “otro” implica. Las peleas son continuas, las marionetas dicen disparates, los que estuvieron se olvidan los acuerdos que hicieron con los gobiernos de turno (siento que nos toman de tontos, por no decir otra palabra), mientras el “otro” continua pasando necesidades, y no hablo de los que reciben planes, etc., hablo de todos aquellos que trabajamos, los que trabajan, que pagan sus impuestos, que no tienen acceso a vivienda digna, que no llegan a fin de mes con el aliento, que no pueden pertenecer a nada porque está todo digitado (siempre están los mismos).
Aparecen candidatos nuevos, pero… ¿quién está detrás? Se necesita un aparato político importante para hacer fuerza contra los que están enquistados en el poder y me pregunto: ¿qué tendrá el poder, qué atracción tan fuerte hay que nadie lo quiere largar? ¿Por qué hablamos tanto de la gente y de lo que se les da, y se cobran sueldos impresionantes que pagamos entre todos? ¿Por qué no hay plata para hacer obras? ¿Por qué se necesitan subsidios para crecer?
¿Por qué criticamos a los que se fueron y después hacemos lo mismo? ¿No sería mejor sentarse y hacer un proyecto a largo plazo? ¿Por qué todo es a cuatro años? ¿Por qué solo nos preocupamos por mirar la paja del ojo ajeno y no en el nuestro? ¿Por qué nos interesa estar siempre a la vista?
Me preocupa lo que escucho, lo que veo… a nivel gubernamental y de los que se postulan.
Gracias a Dios hay mucha gente que trabaja por los otros, por los que menos tienen, sin hacer diferencias, acercándose al que sufre, colaborando con el que necesita, escuchando las necesidades y tratando desde el lugarcito que ocupan en la sociedad de estar, de encontrarse con ese otro que también es un ciudadano, que también vota, que también es importante y que es persona…
Si lo lee, gracias y si no también… Es una forma de sacar de adentro lo que molesta porque se convierte en resentimiento y hace mucho daño.
M. G. – DNI: 13.505.346
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