Me siento triste… Hemos llegado a un punto que los seres humanos somos moneda de cambio para cualquier situación que se presente. No se piensa en aquellos que deben trasladarse para trabajar, estudiar, etc… y con la licitación, ¿qué pasa?
No se piensa en los que no tienen obras sociales y necesitan atención médica; no se piensa en los pacientes oncológicos que tendrán que viajar para realizar su tratamiento y todo lo que eso conlleva; no se piensa en los pequeños productores que se levantan de madrugada para atender su parcela de campo mientras otros lo hacen detrás de un escritorio; no se piensa en cada uno de los ciudadanos que cada día se levantan con la ilusión de escuchar “estamos bien”. Los jubilados van a cobrar lo justo; los trabajadores serán respetados en sus derechos; los funcionarios se acercan a la gente, escuchan sus necesidades e instrumentan políticas para satisfacer esas necesidades; los profesionales de la salud se preocupan por sus pacientes, etc.
¡Qué lindo sería escuchar buenas noticias!
Hoy me siento triste por todos nosotros, que nos levantamos cada mañana para cumplir con nuestras responsabilidades….
Mónica Garavaglia – [email protected]
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