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jueves, enero 21, 2021

Recibirse en cuarentena y la “nueva normalidad virtual”, un desafío para alumnos y profesores

Estudiantes y docentes debieron aprender sobre las nuevas tecnologías, utilizar herramientas que antes desconocían y empezar a verse a través de cámaras que antes, solo eran para selfies. Así y todo, docentes y alumnos, lo lograron.

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“Lo que la pandemia nos dejó” se repite una y otra vez entre personas que vuelven a encontrarse después de pasar meses y meses “encuarentenados”. Y allí comienza una larga lista de actividades que se dejaron de hacer, familiares que no se volvieron a ver, pérdida de seres queridos, uniones, separaciones, embarazos, “nacidos en cuarentena” y sobre todo, en esta última etapa del año los “finales virtuales” y los egresados.

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Entre tanto que sucedió durante estos meses, los alumnos no dejaron de estudiar. Es el caso, sobre todo, de aquellos que soñaban con poder tener este año su titulo en mano. Soñaban con poder recibirse, y no se rindieron.

La vida del estudiante no se reduce a estudiar, muchos también tenemos que salir a trabajar todos los días para poder mantenernos

Camila

Entre computadoras y celulares; en la pieza o en el comedor, con los abuelos, los padres, los hermanitos, los hijos y el perro que justo ladraba en medio de la clase, conociendo Zoom, Classroom, Meet para hacer videollamadas, enviando cientos de correos electrónicos y mediante una “nueva normalidad”, muchos lo lograron.

“No es fácil estudiar a distancia cuando estabas acostumbrado a llevar una carrera presencial, una cosa es arrancar así, que sea por elección y que tengas claro de qué se trata, y otra es que una pandemia te obligue a estudiar todo por PDF”, explicó Facundo, estudiante universitario en su penúltimo año de carrera.

Por otro lado, Camila, en su último año, resumió la cursada desde otro punto de vista: “Fue un año de mucho aprendizaje, para nosotros como alumnos que teníamos una rutina y sabíamos que llegaban los lunes y arrancábamos a cursar con el profe en frente, con mates de por medio, compartiendo con los compañeros el día a día; y también para los profes, que algunos jamás en su vida habían usado una computadora y de repente se encontraron con todas las nuevas tecnologías juntas”.

Si bien muchos pudieron seguir adelante, otros sin facilidades y conectividad debieron abandonar.

Facundo consideró que no fue un año perdido para quienes tuvieron realmente una continuidad pedagógica, pero aseguró que “no hay como tener al profesor en frente”. Y Camila a este pensamiento añadió que “fue una prueba más y se pudo aprobar”.

Definitivamente, alumnos y los docentes debieron aprender sobre las nuevas tecnologías. Tuvieron que utilizar herramientas que antes desconocían y empezar a verse a través de cámaras que antes, solo eran para selfies.

Aunque en la última etapa del año se pudo volver a cursar de manera presencial en algunos establecimientos, no todos tuvieron la posibilidad de hacerlo y rindieron sus últimas materias de manera online. Un último trabajo final, una última tesis por computadora o por celular y, afuera, en algunos casos la familia y los amigos esperando entre lágrimas que salgan los alumnos para poder festejar que lo lograron, que ni una pandemia mundial los pudo frenar.

Sin dudas el aislamiento por Covid-19 fue una gran prueba para el sistema educativo argentino que deberá replantearse muchas cuestiones respecto a las políticas que hay actualmente y las que debería haber. Si bien muchos pudieron seguir adelante, otros tantos, lejos de tener facilidades y conectividad, se vieron obligados a abandonar.

“No hay como tener al profesor en frente”

Facundo

“No es tan fácil como parece. La vida del estudiante no se reduce a estudiar, muchos también tenemos que salir a trabajar todos los días para poder mantenernos, otros para pagar sus estudios porque no pueden acceder a la educación pública, otros tienen hijos, se encargan de sus familias y a eso sumale que también tenemos vida social. De repente tener que estar encerrados por meses y meses, generó un estrés muy grande” relató Camila.

Por último, sostuvo: “Para mí ir a la facultad era mi cable a tierra, era olvidarme de todos los problemas del día a día y disfrutar de lo que me gustaba hacer, entonces, no me digan que la vida del estudiante es fácil, es como la vida de cualquier persona con una carga extra: hay una meta por cumplir, ser un buen profesional”.

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