Río Tala quedó devastada tras la tormenta y habrá una larga tarea de recuperación
La localidad sufrió el mayor embate del temporal del lunes, con edificios y casas derrumbadas, y 40 familias afectadas que perdieron todo. De a poco fueron recuperando los servicios de electricidad y agua, mientras todos los organismos que componen Defensa Civil trabajaban activamente para asistir a los damnificados, relevar los daños y evaluar la ayuda a solicitar a los gobiernos nacional y provincial.
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La imagen de la antigua vivienda donde funcionaba el centro de interpretación indígena El Antigal recorrió el país y se transformó en la postal del desastre que sufrió Río Tala durante la tormenta del lunes. Ese y otros sitios históricos de esa localidad quedaron destruidos, producto del viento que volteó paredes y precarias viviendas.
Alrededor de las 19.00 una nueva tormenta de lluvia y viento azotó a la región, teniendo esta vez epicentro en la localidad de Río Tala, donde los vecinos hablan de “la cola de un tornado” que provocó un desastre que completó el panorama devastador en cada extremo del partido de San Pedro, sobre la Ruta 9.
Gobernador Castro primero, Río Tala una semana después, el temporal no dejó nada. La localidad que oficia como puerta del partido desde Buenos Aires asistió a la voladura de techos, caída de árboles y postes, cables cortados y ramas arrancadas, tal como la otra la semana pasada.
Sin embargo, aquí fue peor: 40 familias fueron evacuadas de sus hogares porque lo perdieron todo, incluida buena parte de sus viviendas, cuya mampostería cedió. Las imágenes de Río Tala recorrieron el país, ya que los medios nacionales se hicieron eco de lo sucedido aquí mientras cubrían los desastres de la tormenta en otros lugares.
Los clubes Talense y Las Palmeras, el Centro de Salud de la localidad, el tradicional bar de Prina, la Delegación municipal, barrios enteros quedaron destruidos. Familias enteras se autoevacuaron en casas de parientes y vecinos, mientras se montaba un operativo especial de Defensa Civil para asistir a los damnificados por el temporal.
“Es gravísimo, nunca en mi vida he visto una cosa así, fue uno o dos minutos, pero fue infernal”, dijo un vecino. Otro manifestó una preocupación que fue compartida por todos los que pasaron por la localidad: el estrago que sufrieron los más humildes.
Las tareas de asistencia comenzaron apenas pasó la tormenta, que duró pocos pero devastadores minutos. Sin electricidad durante toda la noche del lunes y buena parte del martes, los vecinos intentaron ayudarse entre sí, en medio de las chapas voladas, los cables cortados y los postes y árboles caídos.
La empresa Prear decidió cerrar sus puertas ante la falta de electricidad y ponerse a disposición de las autoridades para colaborar. Las escuelas no dictaron clases y la localidad se vio poblada con funcionarios y voluntarios que se sumaron a las tareas.
“Perdimos todo”
En los barrios precarios de Río Tala, la gran mayoría por cierto, habitados por trabajadores rurales que viven al día, no quedó nada. Entre llantos, una vecina contó a La Opinión: “Acá estaba mi casita, con mi hija mayor, un bebé de dos mes y un bebito de un año, cayó una planta encima y la bebé casi se ahoga, la tuvimos que llevar al Hospital, mirá: no quedó nada, perdimos todo”.
Ropa, calzados, frazadas, colchones, documentos, mercadería, electrodomésticos… nada quedó en esas casas donde se volaron los techos y hasta las paredes, que en muchos casos eran de madera y chapa.
“Por favor, somos gente que trabajamos en el campo, en el medio del barro, con lluvia, sol, mosquitos, lo que sea; lo que necesitamos no es un plato de comida, es materiales para recuperar lo que perdimos”, dijo una vecina, que ayer a la mañana pedía “bidones de agua, ni baños tenemos”.
Los relatos de la tormenta coinciden en señalar que en apenas minutos vieron cómo el viento se lo llevaba todo. El galpón del Ferrocarril donde funcionaba el centro tradicionalista El Poncho Pampa quedó completo en el piso. A su lado, el edificio de la Estación, que los talenses se esforzaron en recuperar, volvió al estado de abandono en que lo dejó el desguace del sistema ferroviario; ahora peor, destrozado.
Lenta recuperación
Al cierre de esta edición la electricidad volvía paulatinamente a los hogares; también el servicio de agua potable, que permanecía cortado. El Centro de Salud fue trasladado a la Escuela 12. Las calles eran patrulladas por Policía Montada de San Nicolás y del Destacamento local.
La Coopser trabajó arduamente para recuperar el servicio eléctrico, con reiteradas advertencias por el peligro que significaban las redes de media y alta tensión caídas.
Los que sufrieron mayores problemas en sus casas se resistían a irse por temor a perder lo poco que les quedó, ya que se registraron algunos hechos de robo durante la noche posterior a la tormenta. Esto fue tan así que algunos llegaron a no dar detalles a las asistentes sociales que realizaban el relevamiento, por las dudas.
La solidaridad fue mucha y llegó una gran cantidad de asistencia, sobre todo ropa, que era lo más necesario para las familias afectadas. Tanto el municipio como organizaciones de la sociedad civil hicieron colectas, y hubo presencia hasta una ONG con miembros de la comunidad coreana.
Los productores rurales recorrieron la zona para evaluar los daños, que por suerte no fueron tan graves como los registrados la semana pasada en Gobernador Castro, donde la destrucción fue total.
El trabajo era intenso para remover los escombros, esparcidos por la zona céntrica de la localidad como si hubiese pasado un bombardeo. El Secretario de Obras Públicas Pedro Restelli encabezó las delegaciones de esa área para evaluar los daños en las viviendas. Motoniveladoras, retroexcavadoras, hidroelevadores recorrieron la localidad.
Diversas gestiones se realizaron con el Consejo de Emergencia de la Provincia y con el Ministerio de Desarrollo Social de la Nación. A ambos organismos enviaron fotografías e informes para evaluar la asistencia posible.
“El tornado cruzó la ciudad de sudoeste a noroeste, donde afectó los edificios públicos que encontró en el camino y los barrios de ambos extremos”, explicó Restelli. En los barrios realizaban un exhaustivo relevamiento con las familias para canalizar la ayuda.
El Concejal Fabio Giovanettoni, exjefe de Bomberos y con vasta experiencia en casos como estos, destacó la profesionalidad con la que se actuó en el caso y la solidaridad de los sampedrinos que colaboraron y se pusieron a disposición de los vecinos de Río Tala.
Scioli habló con Guacone
Luego de que el Presidente del Consejo Provincial de Emergencia Luciano Timerman señalara en diálogo con los medios nacionales que el mayor desastre de todo el territorio bonaerense se había registrado en Río Tala, el Gobernador Daniel Scioli se comunicó con el Intendente Guacone para ponerse a disposición y conocer en profundidad la situación de los vecinos de la localidad.
Scioli puso los ministerios a disposición de las necesidades talenses, especialmente en materia social y de salud, para lo que enviaban asistencia urgente y disponían hospitales móviles.
De la misma manera, desde el Gobierno nacional enviaron un comité de crisis del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación, que llegaba a Río Tala junto a un camión con elementos para ayudar a los afectados, especialmente en la reconstrucción de sus viviendas, tal como hicieron la semana pasada con Gobernador Castro. La cartera sanitaria nacional comprometió ayuda económica para reconstruir el Centro de Salud de la localidad.
Un cordobés en medio de la tormenta
La historia de Cristobal Argani, un trabajador rural cordobés, quedó atravesada por la tormenta. Llegó a Río Tala de Córdoba a trabajar en el campo, sin contrato y a probar suerte consiguió un puesto para arrancar plantines en un establecimiento dedicado a las batatas.
Estaba alojado en una pieza que le prestaron en la localidad, a la espera de que amainara el tiempo y comenzar a trabajar. Allí lo encontraron el viento y la lluvia del lunes. Asmático crónico, la humedad lo afectó de manera tal que hubo que trasladarlo en ambulancia al Hospital local, donde lograron que se recuperara, no sin esfuerzo.
“Los campos están anegados de agua, la tormenta arrancó chapas, planta, no podíamos salir”, relató. Al volver del Hospital, su enfermedad le impediría quedarse a trabajar, por lo que decidió volver a su pueblo.
“Mi patrón me dio 15 pesos para que coma un sándwich, porque no tenía compromiso. Le agradecí y me vine a San Pedro, estoy en la terminal, no tengo plata para volver”, relató en La Radio.
A los pocos minutos, la solidaridad sampedrina permitió reunir el dinero suficiente para que Cristobal Argani regresara a su casa. Su relato causó indignación entre los oyentes. El trabajador rural, con los ojos llenos de lágrimas, agradeció una vez más, repartió bendiciones y dejó ese sabor amargo de las historias de los golondrinas explotados.
