Querida hijita
Aunque te creas que con tus 21 años sos grandísima, todavía no aprendiste a volar. Nunca te va a aconsejar nadie como tus padres ni hermanos. Tu hermanito está muy pero muy triste, pregunta permanentemente cuando volvés. Todos estamos loquitos, y yo muy mal de salud y deprimida. Hasta tu perrita Li, da vueltas por la casa buscándote. Te quiero muchísimo, más de lo que a vos te parece. Volvé que todos juntos como lo que somos, una familia, te vamos a ayudar. Te comprendo y sé que vas a recapacitar. La calle es muy dura, encaminaste muy mal con muchos enredos tus relaciones con los demás. Comunicáte con nosotros aunque no quieras volver y te vamos a ayudar. Por favor, recapacitá. Te re amo, hija mía, estás muy rara y confundida. No mientas más ni a nosotros ni a nadie. Estuvimos reunidos con ya sabes quién. Te esperamos todos. No era necesario llegar a estos extremos. Te pueden pasar cosas muy malas por ahí y más, fuera de nuestra querida ciudad. ¿Te acordás todo lo que veíamos en la TV? Chicas vendidas, ultrajadas, utilizadas de mula, y las chicas que fueron a España y ahora están presas... No podés pensar “a mí no me va a pasar” porque yo también pensé que esto nunca me iba a pasar. Hija querida, te espero. Las lágrimas no me dejan escribir, por favor llamáme. Aunque sea para decirme como estás. Papi está re triste y callado y sabes que eso le hace mal! Te amo, mami Claudia N. de la R. Esta carta fue enviada por la familia de una joven que se ausentó de su casa al e-mail de La Radio 92.3. El texto fue leído durante el programa "Sin Galera" el pasado jueves, y se reproduce en este medio también con el consentimiento de quien la envía.

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