Estimada señora Lili Berardi:
Tengo el agrado de dirigirme a Usted con el fin de contarle lo que me pasó el jueves 28. Resulta que mi mamá, a eso de las 12.00, se empezó a sentir muy mal a tal punto que me pidió por favor que la lleve a la Guardia, urgente, porque se sentía muy descompuesta. Fuimos enseguida y cuando llegamos a la Guardia del hospital, tuvimos que sacar número y nos tocó el 10. Había mucha gente esperando y como mi mamá se sentía cada vez más descompuesta, decidimos golpear la puerta, para ser atendidas. Salió una enfermera y nos dijo que teníamos que esperar a que nos tocara el turno para ser atendidas porque había mucha gente y estaban atendiendo.
Seguimos esperando hasta las 14.00. Decidí golpear nuevamente, saliendo la misma enfermera, diciéndome nuevamente que esperara que ya nos iban a llamar.
A las 15.50 insisto por tercera vez, golpeando la puerta porque mi mamá seguía muy descompuesta con la presión alta. Nada volvió a salir la misma enfermera y no nos atendió.
A las 16.30 decidí llamar por última vez, salió un médico (bueno me dije, por fin, acá nos atienden). ¡No!. No nos atendieron. No sólo eso, sino que el médico nos dijo que estaba cansado de escuchar “espere Sra. que ya la van a atender”
Nos fuimos sin ser atendidas. Hay que llegar moribunda para que te atiendan y con mucha suerte o te pegas una puñalada delante de ellos para que te atiendan.
En todo el tiempo que yo estuve ahí, siempre hubo preferencias para atender. Un chico le dijo de todo al doctor y a su familia para que lo atiendan. Parece ser que es la única forma para que te lleven el apunte.
Perdón por las molestias ocasionadas, pero tengo tanta bronca…
Verónica – DNI. 32.657.046
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