¿Qué pasa con los chicos?: el análisis de psicólogas sobre la violencia entre adolescentes
Especialistas en salud mental advirtieron sobre el aumento de episodios en el ámbito escolar, destacaron la falta de espacios de escucha y señalaron la importancia del diálogo, los límites y el rol activo de los adultos para prevenir estas situaciones.
Los recientes hechos de violencia que tuvieron lugar en San Pedro y que, en su mayoría, involucraban a jóvenes menores de edad, encendieron las alarmas de la comunidad.
Las golpizas a metros de las escuelas, los conflictos y las amenazas de tiroteo disfrazas de "bromas" de mal gusto generaron una creciente preocupación y abrieron una gran interrogante respecto de cómo se puede actuar en este tipo de situaciones.
En medio de la incertidumbre, las psicólogas Paula Prietto (MP 71681) y Sandra Pitt (MP 20663) analizaron y brindaron su perspectiva ante las situaciones.
Las profesionales, especialistas en niños y adolescentes, coincidieron en la necesidad de reforzar el diálogo y el acompañamiento adulto como herramientas centrales para su abordaje.
“Si algo no se puede decir, termina expresándose de otra manera”, señalaron, y remarcaron que, si bien la impulsividad es propia de la adolescencia, muchas conductas se potencian en grupo y adquieren una dimensión más compleja.
Respecto de las amenazas de "Mañana, tiroteo" aparecidas en las escuelas advirtieron que los equipos de orientación escolar acompañan, pero que “no dan abasto", en un contexto donde se multiplican las situaciones conflictivas y se genera un clima de tensión, miedo e incluso pánico entre los estudiantes.
“Hay chicos que no quieren ir a la escuela por temor”, indicaron.
En algunos casos, los episodios tuvieron origen en desafíos virales o situaciones surgidas en redes sociales, donde muchos jóvenes no dimensionan las consecuencias de sus acciones.
En ese sentido, Paula y Sandra subrayaron la importancia de trabajar el pensamiento crítico y la empatía, así como también de enseñar que todo acto tiene un impacto.
Las profesionales insistieron en que los adultos deben asumir un rol activo como guías, estableciendo límites claros.
“Es esperable que los adolescentes intenten transgredirlos, pero esos límites son necesarios”, explicaron.
Otro punto de preocupación es el vínculo con la tecnología: “Cuando están en las pantallas no sabemos dónde están ni qué están haciendo”, advirtieron.
Finalmente, plantearon la necesidad de una mirada integral y sin culpas, que involucre a la escuela, la familia y la sociedad en su conjunto. También remarcaron que, pese a las convocatorias institucionales, suele ser baja la participación de los adultos en espacios de encuentro.
“Es clave que los chicos tengan adultos de referencia. Que sepan que hay un mundo real, que no todo se puede y que no están solos, incluso cuando se resisten”, concluyeron.

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