Si cada uno antes de opinar se mirase al espejo, con toda sinceridad, y pensase que podría estar en el lugar del otro, muchos mensajes que escuchamos serían diferentes. La realidad debe ser leída sin que interfieran nuestras frustraciones personales. ¿Por qué toda esa gente que grita escandalizada y furiosa, no mira al propio ombligo primero, antes de mirar a los otros? ¿Qué hicieron o hacen para que la sociedad cambie? ¿O son marcianos? No hay que chillar de la paja en el ojo ajeno, sin ver la viga que hay en el propio. Primero asuman su responsabilidad en crear un mundo más solidario, y luego condenen si quieren.
Un abrazo,
Eduardo Flores, e-mail: [email protected]
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