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Publicado el: Lunes, Septiembre 2, 2019 - 08:00
OPINIÓN por Mariano Brañas

¿Qué destino le damos a la actual terminal?

Retirada sólo unas cuadras de las principales calles céntricas y muy cerca de una avenida que desemboca en una panorámica al río Paraná, está ubicada la actual terminal de ómnibus de la ciudad de San Pedro.

Pronto, toda esta esa infraestructura va a quedar a disponibilidad de nuevos usos, funciones y/o servicios. ¿Qué propondrían ustedes en este lugar?

La pieza completa es un edificio con una plaza (o una plaza con un edificio) casi del tamaño de una cuadra tipo. Muy cerca de un Sanatorio, rodeada por casas y algunos locales.

Para poder ir despejando lo que podría ser un universo de posibilidades, empezar pensando que sucede en torno a este edificio y sus cercanías es una buena idea, es decir, que tipo de locales existen, qué tipo de viviendas y qué pasa en las manzanas vecinas. Una vez que tengamos noción de estos datos creo que podemos empezar a esbozar una idea.

A mi parecer, lo más poderoso de este panorama es (sin dudas) la plaza. Todo un predio que tiene un edificio a su servicio. Hoy (descuidada y sin vida) no cumple por completo su función, pero si se aplicaran las decisiones correctas, podría cambiar por completo al entorno que la rodea, lo cual implicaría muchos beneficios para el Sampedrino, su bienestar y también la economía local.

Mientras que el edificio debería quedar supeditado a albergar funciones y/o servicios relacionados a la recreación y la actividad física, la cultura y  las relaciones. El esparcimiento como generador de cultura suele ser muy sano. ¿Cuáles creen ustedes que deberían ser las funciones de una plaza?

Es necesario, a mi entender, apoderarse de un concepto que no sólo tenga su énfasis en la actividad económica, sino que también jerarquice la relación entre ésta y la calidad de vida de sus habitantes. Por lo cual considero a este suceso como una gran oportunidad de expansión y creación de nuevas funciones de densidad, estableciendo nuevas características físicas del espacio público (o consolidando las existentes), cuidando al ciudadano y ofreciéndole confort a través de un paisaje amigable.

Los hábitos de consumo y su relación con el espacio y la actividad urbana, están experimentando nuevos cambios. Interpretar este posible núcleo como si fuese un “adaptador” entre zonas no es mala idea, además de poder concebir de cero un lugar con una impronta propia.

El aumento de la movilidad urbana, el tiempo libre y la industria turística, pueden ser guías para nuevas ofertas y demandas comerciales que la consoliden bajo una mirada integral de la ciudad.

Otras cuestiones a considerar es la de abrir los ojos a nuevos modelos de circuitos turísticos, recreativos y de redes comerciales, preguntarse quienes podrían consumir lo que tenemos para ofrecer y quienes producen lo que ofrecemos, que necesitan y sí este lugar podría facilitárselos. Impulsar la mezcla y no privarnos con un solo servicio o función, generando un espacio para el intercambio cultural y comercial que inevitablemente construirá una nueva identidad colectiva, encontrando su vitalidad sólo con la intervención ciudadana, dado que su presencia juega un rol determinante en la reactivación de este predio.

EDICION IMPRESA #1436
Jueves 10 Octubre 2019

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