Lamentablemente me entero por este medio de la desaparición de un grande. Es un pequeño homenaje hacia una persona muy querida no sólo por mí, sino por aquellos que fuimos amigos y compañeros en la vida, no sólo deportiva sino afectiva. Fue un excelente deportista que dio su vida por su club, LA ESPERANZA, también en aquel recordado equipo de 1973, que no pude integrar por estar jugando en Quilmes. Mi más sincero pésame a toda su familia, esposa e hijos, pero sobre todo a la familia Noat, que es la que más conozco. Desde muy lejos, pero cerca en los sentimientos hacia un amigo, algún día Dios nos juntará en algún partido de fútbol, mis respetos a toda la familia.
Desde Ecuador, Eduardo Muñoz,
e-mail: [email protected]
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