Por Marcela Vila, vecina de Río Tala
Lunes 29 de octubre, 19.00 horas, de repente el cielo desata su bronca como antes nunca había visto en Río Tala y sus alrededores. No dio tiempo a nada, fueron dos minutos en los cuales algunos no nos dimos cuenta de lo que estaba sucediendo y a otros les llevó lo que tardaron años en construir. Por suerte no hubo que lamentar víctimas fatales y, haciendo una mirada más fría, tenemos que agradecer que no se llevó el trabajo del cual vivimos para poder recuperarnos.
Las instituciones perjudicadas fueron el Centro de Salud (que por diez días lo remplazan camiones sanitarios del Ministerio de Salud de la Nación) y el galpón del Ferrocarril, donde funcionaba El Poncho Pampa y que se usaba para las fiesta de la Rosa , de la Juventud , la fiesta del Pueblo y otros encuentros.
Por suerte, es mucha la gente que enseguida se solidarizó con aquellos que perdieron su techo y demás pertenencias (electrodomésticos, muebles, etc.). Por suerte, muchas de estas personas que trabajan a diario y dignamente para ganarse su pan fueron las que menos reclamaron por ayuda, porque entienden que fue una desgracia y que por sus propios medios deberán a empezar nuevamente.
Por desgracia, en medio de la desorganización ante el imprevisto del temporal, hubo que ver las miserias de los oportunistas que les robaban lo poco que le había quedado a sus vecinos, o que cortaban los cables que se habían caído para después comercializarlos, o aprovecharon a ir a buscar ropa y comida.
Son lacras de la sociedad que alguien acostumbró al grito de “a mí me tienen que dar” y en realidad fueron los menos perjudicados; son los que hacen renunciar a los que tienen ganas de ayudar, gente que le pedía al Municipio porque ya lo había ayudado Nación “pero el Municipio no me dio nada”.
A esos ignorantes hay que hacerles saber que sale todo del mismo bolsillo, del bolsillo de su vecino que paga los impuestos, y si así no fuera ni Nación, ni la Provincia ni el municipio hubieran podido darles ni los tirantes ni las chapas… No abusen de la buena gente.
Desde ya, en nombre de Río Tala, agradecemos a todas las personas anónimas que colaboraron, que donaron lo que podían, los Bomberos, la Cruz Roja, chicos que ayudaron en el primer momento a sacar las ramas, los empleados municipales, la Coopser, organizaciones no gubernamentales que se acercaron, las maestras de las escuelas 12 y 14, el jardín de infantes y CEC, que trabajaron en conjunto.
Por último, queremos armar un grupo de personas para estar organizados ante cualquier otra eventualidad y optimizar la ropa que quedó; quienes tengan ganas de trabajar serán bienvenidos, ya haremos saber hora y lugar.
Abrazo al pueblo solidario de San Pedro, y eternamente agradecidos.

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