• Portada
  • Lo último
  • Información General
  • Policiales
  • Deportes
  • Reporte Ciudadano
  • Política
  • Cultura y Espectáculos
  • Empleos
  • Servicios
domingo 12 de julio de 2026
  • Archivo de ediciones
  • Radio sin galera
  • Radio sin galera
  • Archivo de ediciones
La Opinión Semanario

SECCIONES

  • Últimas noticias
  • Información general
  • Policiales
  • Sin Galera
  • Deportes
  • Localidades
  • Cultura y Espectáculos
  • Turismo
  • Reporte Ciudadano
  • Servicios
  • Sociales
  • Empresas y Negocios
  • Clasificados
  • Defunciones
  • Política
  • Opinión
  • Videos
  • Archivo de ediciones
  • Radio sin galera
  • Ads
    Información GeneralAñadir como fuente en

    Puntos de inflexión

    23 de julio de 2008 | 00:00
    Puntos de inflexión

    Quién más, quién menos, elige fechas precisas como punto de inflexión para su breve existencia. La idea de eternidad que nos abarca apenas ensanchamos el útero de nuestras madres, se esfuma año a año, cuando nos preparamos para volver a empezar.
    Así, como la más humana de las historias es la Argentina. Cambiamos de parecer con rapidez, sostenemos convicciones por minutos y hasta construimos castillos y líderes con la urgencia de nuestros estados de ánimo.
    Quien lea estas reflexiones post centenarias, podrá reírse a carcajadas o tomarlo como un hito histórico. Sin dudas, los días transcurridos desde el 25 de Julio de 2007, nos han sorprendido más de la cuenta.
    Con la esperanza de construir un país múltiple, el entonces Presiente Néstor Kirchner llamó a la “Concertación Plural” con éxito inusitado. Muchos Intendentes y Gobernadores, por necesidad o espanto, adhirieron a esa idea y le regalaron un contundente triunfo a la inteligente y extraordinaria ex Senadora por Santa Cruz, Cristina Elizabeth Fernández de Kirchner. El país crecía a ritmo inusitado y la concentración de capitales ya emulaba a la década menemista.
    La temida inflación se apoderaba de la vida de los pobres y la marginalidad seguía creciendo al ritmo de la necesidad de doblegar a un pueblo, ya moldeado para “servir” al soberano. Ni en el horóscopo más pesimista, la nueva Presidenta hubiese podido adivinar cómo en seis meses se desmoronaría su capital político a manos de cientos de miles de ciudadanos del interior, encabezados por los chacareros que nunca jamás se habían subido a una protesta.
    Los coetáneos, los protagonistas de esta epopeya soñamos con otro punto de inflexión fundacional. El tiempo dirá. Este es uno de esos ejemplares que se guardan para los nietos y serán ellos los que digan “que ingenuos” o “que suerte que hicieron algo por nosotros”.
    Como en 1810, con hombres cuyo promedio de edad apenas alcanzaba los 40 años, como en 1816, con diputados que viajaban kilómetros sin percibir dietas, cómo en los albores de la Revolución del Parque que luchaba a sangre y fuego por los derechos de los ciudadanos; como en la escalada popular que catapultó por vez primera a un líder del campo popular a la presidencia, destituyéndolo luego en el primer golpe de Estado en 1930; en el 45 con la llegada de Perón al poder y su ambicioso plan de convertir a la Argentina en el país de la justicia social y el progreso industrial; como en el 55 con “la libertadora” impulsando a los bombazos a que el pueblo perpetrara otro golpe de estado; como en el 73 con el glorioso regreso del General Perón y las nefastas consecuencias de una juventud que depositó sus esperanzas en él, dispuesta incluso a tomar las armas para defender un proyecto que el anciano General ya había descartado y meditado en sus años de exilio; como en el golpe genocida de 1976 que decía llamarse “proceso de reorganización nacional”; cómo en 1982, con la matanza indiscriminada de una generación de pibes de no más de 18 años a manos del imperio británico en Malvinas; como el 30 de Octubre de 1983 cuando de la mano del pueblo volvió la democracia con la ilusión de otros jóvenes que alzaban las banderas “somos la vida, somos la paz”; como en la doble asunción de Carlos Menem, el presidente que nadie votó y que hoy ante su desmejorado físico en una oscura banca de Senador es insultado por su propio pueblo; o en el nacimiento de la Alianza con Graciela, Chacho y el progresismo llegando por vez primera al Gobierno de la mano del prolijo De La Rúa; o como en el 2001 con los muertos en la plaza y el surgimiento de cinco presidentes en una semana.
    Todos, todos, fueron puntos de inflexión. Cada vez, en cada oportunidad, soñamos con el verdadero cachetazo que nos despojara de la condición de habitante para hacernos CIUDADANOS.
    Ahora, en el 2008, soñamos con un nuevo punto de inflexión que tuvo por período unos efímeros cuatro meses de devolución institucional y lucha a resistencia pura de chacareros en las rutas. Hoy anhelamos que este sea el último, el que marque el principio de esta historia autodestructiva que nos comprende desde el mismísimo nacimiento de la república.
    Hoy, cuando esto escribimos, estamos con el corazón en la boca, porque habrá cambio de funcionarios y nuevamente la estupidez de hacer héroes de barro de un día para otro porque triunfa tal o cual facción.
    Y la intriga de los más de 20 que escribimos estas páginas desde un recóndito rincón de la República que fue protagonista de uno de los piquetes de mayor resistencia al autoritarismo gubernamental, es saber cómo marcará la historia estos 120 días de liberación y pelea por la libertad y el sostén institucional que el poder quema a manos de los más nefastos personajes de la política argentina, comprando a diestra y siniestra voluntades para salirse con la suya y dejando en mano de la gran concentración de capitales el destino económico de un país que luce ante el mundo tanto hambre e indigencia como en el más mísero subdesarrollo, sin que medie una sola propuesta para garantizar la tan ansiada igualdad de oportunidades que sólo quien tiene alimentos, agua y energía propia, puede resolver.
    El tiempo dirá… Si en el próximo centenario alguien tomará este amarillento papel para documentar la extrema ilusión de los protagonistas del presente de haber hecho algo trascendente para la República o si simplemente se trató de un capítulo más de la serie de frustraciones que se repite en cada década por caer en la trampa de pensar que quienes elegimos son dioses cuando suben y demonios cuando se van.
    Ya es demasiado pretencioso intentar que en la brevedad de una vida, se pueda haber asistido a tantos “hitos históricos”, convencidos de que todo cambia. Es la hora de demostrarles a quienes esto lean, que hemos servido para algo, que nacimos para vivir y no para durar, que pudimos cambiar algo para quienes nos suceden o que por el contrario seremos el blanco justo para sus reproches por los fracasos futuros.
    En la Universidad de la Ciudadanía, nadie regala notas, los profesores faltan y ya no hay amonestaciones. Resulta largo y difícil recibir el título. ¿Estamos dispuestos a aprobar para dejar testimonio de nuestra intransigencia ante quienes quieren que sólo seamos simples habitantes?
    La respuesta la tiene Ud. después de 50 o 100 años.

    Ads
    Ads
    Ads
    Temas
    • Edición N° 851
    AUTOR
    Foto de La Opinión SemanarioLa Opinión Semanario
    Ads
    Ads
La Opinión Semanario
Añadir como fuente en
NUESTROS MEDIOS
  • Sin Galera en vivo
  • Archivo de ediciones
  • La Noticia 1
SECCIONES
  • Información general
  • Policiales
  • Sin Galera
  • Deportes
  • Localidades
  • Cultura y Espectáculos
  • Turismo
  • Reporte Ciudadano
  • Servicios
  • Sociales
  • Empresas y Negocios
  • Clasificados
  • Defunciones
  • Política
  • Opinión
  • Videos
2026 | La Opinión Semanario | Todos los derechos reservados: www.laopinionsemanario.com.arRegistro de Prop. Intelectual Nº 53002088 · Edición Nº 12513 - Propietario: La Opinión Semanario SRL - Director Responsable: Lidia Inés Berardi - Liniers 71, San Pedro, Buenos Aires.
Términos y condicionesPrivacidadCentro de ayuda
Powered by
artic logo