PUEDE OCURRIRLE A SU HIJO O NIETO.
Su hijo, o su nieto, sale a divertirse los fines de semana conviviendo con los peligros y acechanzas propios de estos tiempos. Es bien parecido, trabaja y estudia, es inteligente y no es de hacerse rogar cuando una chica lo incita. Es un candidato apetecible, una especie de “carnada” para más de una chica licenciosa que desee seducirlo e incluso someterlo a un chantaje muy actual, “hacerse violar”. Y ocurre que a su hijo le “tienden la celada”. Sólo basta que la chica –generalmente quinceañeras- jure que el chico “la violó” explotando su inexperiencia sexual, o amenazándola o mediante violencia sin que ella haya querido consentir libremente la acción y su sola declaración con más la “ayuda” de dos o tres amigas cómplices que testimonien que así ocurrió, a su chico lo detienen y le cargan el mote de delincuente sexual. Ud. se querrá morir, pensará que eso no le puede estar ocurriendo, pero lo cierto es que el chico queda preso y sometido a un proceso por delito aberrante. Y si la chica es menor de 16 años no sería extraño que apareciera la madre a ofrecerle que se case con la nena y de tal suerte podría salir en libertad, porque nuestro Código Penal contempla el caso de que el juez excepcionalmente acepte la propuesta que haya sido libremente formulada en tal sentido y que quede protegido el interés de la víctima y en tal caso la acción penal quedará extinguida. Es necesario que los varones, y los padres y ascendientes conozcan esta grave realidad que contempla nuestro Código Penal, porque una vez que se “desata la tormenta” es tremendamente difícil sortear los graves escollos legales que permitirían arrojar luz sobre el caso y obtener el sobreseimiento o absolución de su hijo o nieto. No obstante, logrado este objetivo, la pesadilla vivida y la deshonra del chico y de la familia son hechos absolutamente irreparables. Por Benito José Aldazabal.

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