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Publicado el: Miércoles, Septiembre 9, 2020 - 13:12

Protestas de la policía: la perspectiva de un efectivo con 4 años en la fuerza y la de otro con 30

La Opinión recogió diversos testimonios de efectivos policiales de San Pedro que adhieren al reclamo que la Policía Bonaerense lleva adelante para pedir aumento salarial y mejores condiciones de trabajo. Entre ellos, hay dos que merecen poner en perspectiva: el de un efectivo de 23 años con cuatro años como policía y el de otro 30 años mayor que está cerca del retiro. 

El Gobierno de la provincia de Buenos Aires afronta una protesta de efectivos de la Policía Bonaerense que, a pesar de que no tienen permitido ese tipo de manifestaciones, están apostados en diversos puntos del territorio para reclamar mejoras salariales y en las condiciones laborales, con epicentro en La Plata y el conurbano.

La protesta tiene su réplica en San Pedro, donde el martes a la medianoche un grupo de policías de franco y familiares llegaron a la Comisaría para luego recorrer en vehículo las calles del centro, en señal de respaldo al reclamo central.

Este miércoles a las 18.30 volverán a reunirse, esta vez en la plaza Constitución, para expresar su apoyo a los planteos que fueron elevados en forma de petitorio al gobernador Axel Kicillof y al ministro de Seguridad, Sergio Berni.

Entre los convocantes, La Opinión recogió varios testimonios que, en general, prefieren mantener el anonimato por temor a represalias en la superioridad provincial. Entre ellos hay dos cuyas miradas merecen ser puestas en perspectiva por las coincidencias y los matices que aparecen en sus discursos.

Uno tiene 23 años y hace cuatro que entró a la Policía. El otro tiene 53 y hace 30 que forma parte de la fuerza. El primero está pensando en su futuro. El segundo, a punto de retirarse, mira el pasado con cierta preocupación. Ambos entienden que la manifestación policial puede traer consecuencias y sanciones, pero creen que es hora de plantear los reclamos. Los dos, también, aseguran que "no hay nada político en esto" y que las reivindicaciones son puramente salariales y laborales.

A uno lo llamaremos Kevin y al otro Claudio, sólo a los efectos de reconocer quién dice cada una de las palabras que aquí se transcriben, aunque su nombres son otros. Mientras una comisión sampedrina está en La Matanza a la espera de la resolución del debate tras la presentación del petitorio, ambos, por separado, hablaron con La Opinión.

Kevin es suboficial e hizo el curso en San Nicolás. El martes no estuvo en la protesta en la Comisaría porque estaba trabajando. Claudio, por su parte, es teniente primero —ya debería ser capitán pero haber denunciado hechos de corrupción dentro de la propia fuerza le impidieron el ascenso— y fue uno de los que habló frente a la Comisaría.

Kevin contó que un suboficial que recién entra a trabajar cobra alrededor de 34 mil pesos. Claudio dijo que son 25 o 26 mil, porque "hay muchos descuentos, de créditos y préstamos que se piden para vivir". Además están las horas adicionales y las famosas CORES (Compensación de Riesgo de Servicio), por las que el Estado paga entre 90 y 100 pesos las primeras y 40 pesos las segundas.

"Nosotros tenemos un sueldo que abarca 10 servicios de 24 horas por mes y después todo lo que se haga es adicionales, horas CORES, que se pagan 40 pesos la hora y acá muchas no hay, son entre 4 y 8 al mes, después lo que es adicionales son 6 a 8, esas se cubren días francos y se pagan algo de 100 y monedas", detalló Kevin.

Además, contó, hay unas denominadas "horas de recargo" que, según explicó "no tiene bonificación, no se pagan. Últimamente acá no se está haciendo, pero te convocaban a un franco, por ejemplo, para prestar servicios en los operativos en los accesos y esas horas no son bonificables".

Ambos coincidieron en el reclamo por las demoras en cobrar las "horas extras": entre 120 y 180 días, segun el caso. Pero no son las únicas demoras. Claudio hace años que tiene un trámite para cobrar nacimiento y salario de su último hijo. "Cuando me lo paguen va a tener bigotes", graficó.

Kevin sabe porque le contaron y Claudio porque lo vivió que la mejora salarial importante en la fuerza se nota a los 28 o 30 años de servicio, cuando se pasa de jerarquía de teniente primero a capitán. Es mucho tiempo, consideraron ambos. Uno porque lo tiene que esperar; el otro porque ya lo pasó y ni siquiera todavía lo logró, ya cerca del retiro.

"Antes había planes para que los policías pudieran hacerse su casa, ahora no hay nada", se quejó Claudio. El repaso que hacen ambos por los últimos años respecto del tratamiento de sus sueldos y la relación con la inflación es lapidario: el poder adquisitivo se les cayó abruptamente. "Uno no puede pensar en progresar, así", dijo Kevin.

En sus salarios los policías perciben 1300 pesos por mes que es por "mantenimiento de uniforme". Una camisa, dicen, cuesta 1200 pesos. Un sweater, 2000. Una campera, incomprable hoy, aseguran. "Nadie usa esa plata para mantener el uniforme, la usan para comer", señalaron.

"Hace varios años que esto es así, hay un retraso salarial importante. Muchos alquilan, tienen familias numerosas, chicos pequeños", enumeró Claudio. Kevin coincidió: "El sueldo capaz que te sirve si vivís con tus padres, pero para formar una familia cómo hacés".

Kevin hace adicionales, COREs y todo lo que pueda para ahorrar; Claudio ya no, porque piensa que el resto, como el agente de 23 años protagonista de esta historia, "lo necesitan más". Desde hace tiempo, él hace trabajos de albañilería, entre otros, para generarse un ingreso extra para mantener a su familia.

"No es que  nos queremos sublevar ni hacer quilombo", dijo Claudio. "El plan es mantener el debido decoro, no cortar calle ni hacer disturbios, nada de eso, con distanciamiento social y sin que haya ningún tipo de problemas", explicó Kevin.

"Nosotros no nos metemos en los temas políticos, no queremos, no nos interesa el gobierno ni el ministro, queremos un aumento salarial y vivir dignamente, tener buenos patrulleros, buenos equipos, nos estamos comprando los guantes y los barbijos, no puede ser", aseguró Claudio.

"Esto no es contra el gobierno ni el ministro ni los jefes ni nada, es para pedir que mejoren nuestro salario y las condiciones laborales", expresó, por su parte, Kevin.

Ambos estarán en la plaza Constitución este miércoles a las 18.30 para la concentración a la que están convocando. Cada uno es, a su manera, vocero entre sus conocidos y representan a dos generaciones de policías involucrados en estas protestas.

En el conurbano, mientras tanto, se tejen las negociaciones, se debaten las cuestiones políticas y se busca aprovechar un reclamo que parece inorgánico para hacer mella a tal o cual, según la conveniencia de quien analice.

El Gobierno provincial reconoce que hay retraso salarial y anunció un aumento cuyos detalles se desconocen. El devenir de la puja se sabrá pronto y las consecuencias de lo ocurrido se verán a largo plazo, dentro y fuera de la propia fuerza.

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